Los trabajadores de Virtisú decidieron ayer por unanimidad rechazar las condiciones de la empresa papelera para renunciar al traslado de la producción a Barcelona y permanecer en Zalla, consistentes, a grandes rasgos, en la congelación salarial entre 2005 y 2008 y el alargamiento de la jornada laboral anual en cien horas.
La compañía ha reconsiderado su decisión de llevarse la planta de 'converting' -proceso de trasformación final antes de la salida del producto al mercado- a la localidad barcelonesa de Capellades tras alcanzar una acuerdo con la Diputación de Vizcaya. En el mismo, el organismo foral se compromete a comprar a Mercapital -propietario de Virtisú- las instalaciones, terrenos y maquinaria para a continuación cedérselas en alquiler, bajo la condición de mantener la producción y la empleo existente; en la actualidad, de 65 puestos de trabajo.
Condiciones
Las gestiones directas del diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, frenaron una decisión de traslado que ya estaba adoptada y que amenazaba con ser el principio del fin del proyecto integral papelero existente en Zalla, pero se desconocen las condiciones concretas del acuerdo.
Precisamente, para conocer los detalles del mismo, Ezker Batua ha pedido la comparecencia de Bilbao en las Juntas Generales con carácter «urgente». La fecha será fijada esta misma semana.
La operación de la Diputación abre algunas incógnitas. Por un lado, se desconoce el precio que pagará por la operación de compra y, por otro, las condiciones de la misma, como el periodo mínimo de permanencia o el precio a pagar por el alquiler.
Representantes de ELA en la fábrica de Zalla señalaron ayer a este periódico que el comité ha tomado la decisión de comunicar a los responsables de la Diputación la propuesta laboral de Virtisú y «esperar». Las mismas fuentes aseguraron desconocer si las autoridades forales tenían conocimiento de la existencia de las condiciones tan drásticas que propone la empresa.
CC OO, que tiene uno de los nueve delegados sindicales, asegura que en el convenio con la Diputación está incluido el traslado de una de las máquinas de mayor producción a Barcelona y la pérdida a medio plazo de una veintena de empleos. Además, su representante advirtió ayer a los trabajadores de que fórmulas de explotación como la elegida no favorecen para nada la realización de nuevas inversiones.