Iberdrola celebra hoy en Madrid un consejo de administración histórico que marca el inicio de una nueva etapa. Iñigo de Oriol formaliza su retirada de la compañía al cumplir los 70 años y deja la presidencia en manos del candidato que él mismo eligió, Ignacio Sánchez-Galán, que también se mantendrá como consejero delegado, con lo que concentrará todo el poder en la empresa. La sucesión, pactada y anunciada hace más de un año, viene acompañada de algunos cambios en el organigrama. Entre ellos cabe destacar la marcha de los dos actuales vicepresidentes no ejecutivos, José Antonio Garrido y Francisco Javier Herrero. Es posible que su relevo no se concrete hasta mayo. Se espera que entonces tenga lugar una remodelación más amplia en el órgano de gobierno.
Oriol, que se retira tras agotar el plazo contemplado en los estatutos, será nombrado presidente de honor de Iberdrola, un cargo que compartirá con Manuel Gómez de Pablos. Ambos crearon de la mano la eléctrica vasca en 1992, cuando fusionaron Hidrola e Iberduero, que dirigían respectivamente. Desde entonces el valor de la empresa se ha multiplicado por cinco y su capitalización bursátil ronda los 23.000 millones de euros.
La vacante de Oriol en el consejo será ocupada por su hijo Iñigo Víctor, que dejará su actual puesto en la empresa para convertirse en vocal 'externo'. Aparte de este cambio y de la salida de Herrero y Garrido, se producirá también el cese de Ignacio de Pinedo, que se jubila tras cumplir los 70 años de edad. El órgano de gobierno pasará así de 19 a 16 miembros. Se prevé una nueva reducción el mes que viene, cuando podría ser cubierta la vicepresidencia, ahora vacante. El nombre que más suena para este cargo es Juan Luis Arregui, el principal accionista individual de la compañía al controlar un 1,78% del capital.
Comisión ejecutiva
También hay cambios en la comisión ejecutiva delegada. Como estaba anunciado, se incorpora a este órgano el presidente de la BBK, Xabier de Irala, en el que coincidirá con su predecesor en la caja, José Ignacio Berroeta. La entidad financiera es el principal accionista de Iberdrola, con una participación del 7,5%. El BBVA, que controla un 5,4%, está representado por Jesús María Cadenato. Tras la salida de Oriol, Garrido y Herrero, la comisión ejecutiva contará con seis miembros frente a los ocho que tenía antes.
En resumen, la estructura de gestión de la compañía se aligera, sobre todo con la concentración de poder en manos de Ignacio Sánchez Galán al ejercer a la vez de presidente y consejero delegado. Con este nuevo modelo de dirección se pretende agilizar la toma de decisiones en un momento de grandes cambios en el sector. No hay más que recordar la guerra de 'opas' que se ha producido en torno a Endesa, por la que pujan Gas Natural y la alemana E.on. Iberdrola está directamente afectada por esta pugna, dado que tiene un acuerdo sellado con el operador gasista para comprarle activos por valor de entre 7.000 y 9.000 millones de euros en caso de que triunfe su opción.
Sin embargo, las posibilidades de éxito de Gas Natural se han reducido de forma notable en las próximas semanas después de que primero un juzgado de Madrid y luego el Supremo se hayan pronunciado a favor de suspender la OPA como medida cautelar. Para más inri, la Comisión Europea aprobó ayer la oferta de E.on. Por tanto, Sánchez Galán asume la presidencia con el viento en contra para los planes de Iberdrola.