Los partidos vascos pusieron de manifiesto ayer en el Parlamento que están aún lejos de alcanzar un consenso en materia penitenciaria y que tampoco han acercado sus posturas sobre la dispersión de los presos de ETA. Una proposición no de ley presentada por EHAK en solidaridad con las familias de los reclusos de la banda Igor Angulo y Roberto Sáinz, fallecidos hace dos meses en las cárceles de Cuenca y Aranjuez, dio lugar a un extenso y tardío debate -arrancó pasadas las ocho de la tarde- en la comisión de Derechos Humanos de la Cámara, que acabó, no obstante, sin resultado alguno y sin que el Legislativo pudiera dar el plácet a la iniciativa original ni a ninguna de las dos enmiendas de totalidad presentadas por el tripartito y el PSE.
El texto firmado por PNV, EA y EB recabó únicamente el respaldo de sus proponentes, lo mismo que la propuesta de la izquierda abertzale -que pedía crear una ponencia específica sobre los presos- y la de los socialistas vascos, centrada en fomentar la «colaboración institucional». El debate sirvió, en todo caso, para poner de nuevo sobre la mesa la reclamación de los grupos que apoyan al Gobierno para que se transfiera a Euskadi la competencia de prisiones -algo que, según la parlamentaria del PSE Mertxe Agúndez está «en el horizonte», aunque no quiso aventurar fechas- y para airear las consideraciones de los grupos sobre el papel de los presos de ETA en el proceso de paz.
La representante peneuvista, Nerea Antía, dejó claro «desde el respeto a las víctimas» que los reclusos de la banda deben estar «en casa» porque «son necesarios para alcanzar la conciliación de nuestro país», una idea que ya había expresado la autora de la propuesta de EHAK, Itziar Basterrika, al reclamar para el colectivo un «estatus político» que, según dijo, debe ser «reconocido por los Estados español y francés» para poder avanzar en el camino de «soluciones» emprendido tras el alto el fuego.
No fue la única referencia al momento «ilusionante» que vive Euskadi, presente, con uno u otro matiz, en todas las intervenciones. Sólo el representante de EA, Rafael Larreina, quiso desvincular expresamente el rechazo a la dispersión de razones de «oportunidad» política. Su compañero en el tripartito Oskar Matute (EB) se mostró convencido en cambio de que acercar a los presos a Euskadi «contribuiría de manera decidida a favorecer y fortalecer el proceso de paz, más ahora que puede verse sacudido por algún altibajo».
El debate dejó también un agrio cruce de palabras entre la representante de EHAK y el popular Carlos Urquijo. Basterrika creyó apreciar un tono «más moderado» en el parlamentario del PP y el aludido replicó que «no me habrá entendido bien». Según dijo, seguirán promoviendo la ilegalización de EHAK porque «ustedes son exactamente lo mismo que Batasuna y Batasuna es ETA».