Mientras el tiempo va aclarando quién ha estado detrás (o delante) de los dos últimos atentados -que no han pretendido otra cosa que advertir al gobierno de Zapatero de que si el Estado de derecho no se toma unas vacaciones, el alto el fuego se puede convertir en 'fuego alto'- ETA se puede empezar a colgar las primeras medallas. Si bien es cierto que a Permach le habrá costado lo suyo tener que comparecer ante la prensa para decir que la barbarie de Barañain había sido «grave, muy grave», hay que reconocer que, a estas alturas, el portavoz del entorno de ETA (no se vaya a creer el socialista Blanco que se representa a sí mismo; no) ha conseguido que desde La Moncloa se «tome nota» de su valiente, arrojada y generosa declaración.
Ni un reproche. Ni un afeamiento de conducta. Ni un golpe de indignación ante la equiparación entre verdugos y víctimas tras haber comparado el atentado terrorista con las detenciones y las actuaciones judiciales. Pase de guiños en pleno juego. Si no fuera por el pequeño detalle de que al edil de UPN, José Antonio Mendive, le han destruido el negocio, (¿qué inoportunos estos «descontrolados»!), se podría decir que nadie más se sale del guión. Batasuna, la ilegal, se solidariza con las 56 familias afectadas y el portavoz de Zapatero dice que vale. Que está dispuesto, casi a aplaudir con las orejas. Y sobre todo, a lo que no está dispuesto, es a que un atentado «muy puntual» en palabras del presidente, le vaya a estropear los titulares elaborados ya desde hace tiempo en la 'hoja de ruta' de este proceso que nada tiene que ver, hasta ahora, con un proceso de finiquito de la violencia.
Y, a partir de esa comparecencia de Batasuna ante los medios, todo ha sido parabienes para el equipo de Otegi. Al dirigente socialista Patxi López le parece «un buen paso». La portavoz del gobierno vasco, Miren Azkarate, habla del «buen camino». Rosa Díez, desde su blog de Basta ya insiste, sin embargo, en que nos leamos todo el mensaje de Permach, íntegro, porque le parece abominable. Pero Blanco ni caso.
A los 'verificadores' no les interesa nada que les agüe la fiesta. Ni los titulares. Ni los sondeos de opinión que son, algunos de los conocidos, francamente buenos para el gobierno en este último mes de alto el fuego interrumpido .Tanto es así que ni se acercaron a Barañain a acompañar en su dolor al edil de UPN.
En tiempos de oscurantismo, Egibar enciende su linterna. Zapatero, dice, va a hacer en breve un pronunciamiento sobre «el problema político de fondo». Es un mensaje conocido ya por la izquierda abertzale. Y hay más. Los mismos de Otegi, pero con nuevas siglas, irán a La Moncloa porque tienen mucho de qué hablar con Zapatero. Todo aclarado. ¿Qué sería del pueblo vasco sin este augur de los procesos de paz?
t.etxarri@diario-elcorreo.com