María Teresa Fernández de la Vega aseguró ayer que el referéndum solicitado por el Partido Popular con el apoyo de las firmas de más de cuatro millones de personas es «inconstitucional». La vicepresidenta primera del Gobierno obvió el hecho de que la proposición no de ley registrada por los populares en el Congreso no alude finalmente al Estatuto catalán y le acusó de movilizar a sus votantes en pro de una iniciativa «ilegal». Con esta propuesta, a su juicio, el primer partido de la oposición demuestra su incapacidad para desarrollar una tarea de «resultados brillantes».
Fernández de la Vega trató además de quitar hierro a la respuesta lograda por el PP entre los ciudadanos y afirmó que «sólo ha sido capaz de recabar unos cuantos votos» en apoyo a una consulta popular que, supuestamente, debía servir para opinar sobre el Estatuto de Cataluña pero, en la práctica, trataría sobre la conveniencia de que España «siga siendo una única nación». Para la vicepresidenta primera del Gabinete Zapatero, la cifra de cuatro millones de personas deja en mal lugar a los populares porque implica que el 60% de sus diez millones de votantes el 14 de marzo de 2004 no ha respaldado ahora su demanda.
El nuevo portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, añadió que el PP ha «engañado» a los ciudadanos al abocarles a un «callejón sin salida». El dirigente socialista, que ha sustituido al nuevo ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que «no cabe un referéndum para parar el Estatuto de Cataluña» y que la aplicación de lo propuesto es «inviable» jurídicamente, además de «difícil de entender». Así, reclamó al partido que preside Mariano Rajoy que participe con normalidad en el debate estatutario que ahora se desarrolla en el Senado y se olvide de «montar espectáculos».
«Como Cataluña»
Las críticas al PP llovieron también desde las formaciones catalanas. El portavoz sustituto de CiU, Josep Sánchez-Llibre, reprochó al líder de la oposición impulsar una «propuesta trampa» en la que se insinúa que el nuevo Estatut niega la realidad de España como nación. El 'número dos' de ERC en la Cámara baja, Joan Tardà, aseguró que la única voluntad del PP es «seguir hinchando el globo de la catalanofobia» y «manipular» a los ciudadanos contra toda una sociedad. Y el representante de ICV, Joan Herrera, tachó a Rajoy de «separador». «El Estatuto -dijo- no va romper a España, pero sí la va a cambiar y lo veremos cuando las comunidades del PP empiecen a pedir lo mismo que ha reclamado Cataluña».