El Correo Digital
Miércoles, 26 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
La mayoría de las personas con incontinencia urinaria no acude al médico por vergüenza
El envejecimiento de la población amenaza con extender el problema, que afecta a un0 de cada cinco españoles mayores de 40 años La primera asociación de afectados recorre España en busca de apoyos
La mayoría de las personas con incontinencia urinaria no acude al médico por vergüenza
La uróloga Carmen Zubiaur y el ginecólogo Mikel Goitia, del hospital de Basurto, conversan. / M. ATRIO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

A los catorce años, pensó que lo que le sucedía era normal. Las ganas de orinar la asaltaban cada vez con mayor frecuencia y más fuerza, pero no le dio importancia. Al fin y al cabo, a su madre le pasaba lo mismo desde hacía ya años. Para ella, era como si la incontinencia urinaria fuera implícita con la vida a partir de la adolescencia.

«Creí que era algo normal», afirma. Cuando superó la barrera de los veinte, Inmaculada de la Campa, «una madrileña que ha vivido en muchas ciudades españolas», comprendió que tenía un problema de salud y acudió en busca de un especialista. Aunque no lo sabía, padecía una patología que puede llegar a complicar la vida de una persona de manera muy seria y que afecta nada menos que a uno de cada cinco ciudadanos mayores de cuarenta años. En la actualidad, la mujer lleva ya más de treinta años viviendo con la enfermedad. Pero desde el pasado mes de marzo, De la Campa ha declarado la guerra a la hiperactividad con que trabaja su vejiga urinaria.

Un grupo de «amigos», afectados todos por pérdidas de orina más o menos frecuentes y urgencia miccional, han puesto en marcha la primera asociación española de personas aquejadas por estas dos patologías, que a menudo van unidas, y han comenzado a recorrer el país con dos objetivos. La asociación APPO, como se conoce por sus siglas, se ha propuesto recabar apoyos a lo largo de la geografía española y, sobre todo, romper miedos en torno a un problema de salud mucho más extendido de lo que se cree. Un afectado por cada cinco ciudadanos con más de 40 años supone la existencia de más de 240.000 afectados en el País Vasco y más de 4,5 millones en España.

El 70% de los afectados no acude al médico en busca de un remedio principalmente por vergüenza, pero también por desconocimiento, porque está convencido de que éste es un mal inevitable que carece de una terapia eficaz. Inmaculada de la Campa lo tiene claro. «Hay alternativas», afirma.

Urólogos y ginecólogos de todo el país se han sumado a su campaña, bautizada con el eslogan 'Que no se te escape... no más apuros'. La iniciativa quiere trasladar a la población dos mensajes que se resumen en uno: el problema de la incontinencia urinaria puede complicar enormemente la vida, pero tiene alternativas terapéuticas que no pasan necesariamente por el quirófano.

Un 25% de los casos puede tratarse con terapia farmacológica, es decir, con la toma de un único comprimido al día de un medicamento que requiere del paciente constancia y compromiso, según explicaron la uróloga del hospital de Basurto Carmen Zubiaur y el ginecólogo del mismo centro Mikel Goitia. No basta con seguir el consejo médico durante una semana.

Los primeros resultados, según explicaron los especialistas, requieren al menos tres meses de una medicación que probablemente deberá tomarse de por vida, aunque cuente con períodos de 'vacaciones'. «Por causas que se desconocen, la incontinencia urinaria afecta más en invierno que en verano. Es posible que en determinados casos, el tratamiento pueda suspenderse durante la temporada estival, pero en principio precisa constancia», recalcó Zubiaur.

Normalmente, la mitad de los afectados acaba requiriendo tratamiento quirúrgico para corregir el problema. Otro 25%, uno de cada cuatro, conforman un grupo de casos más difíciles, necesitados a menudo de una combinación de ambas soluciones terapéuticas.

Problemas psicológicos

Los especialistas denominan como incontinencia urinaria una complicación que, en realidad, engloba dos patologías, que a menudo van unidas. El síndrome de vejiga hiperactiva se caracteriza por una necesidad de orinar «apremiante y recurrente», que puede repetirse a lo largo de día durante ocho o más veces; e incluso durante la noche, interrumpiendo el sueño en varias ocasiones. Normalmente afecta más a las mujeres, pero cuando castiga a los hombres puede llevar al médico de cabecera a confundirlo con un problema de próstata.

Esas ganas irrefrenables de orinar van acompañadas en ocasiones -no siempre, pero sí a menudo- de pérdidas de orina, lo que afecta directamente a la vida social y afectiva. Los afectados reducen su número de viajes y supeditan las salidas del domicilio a la existencia de urinarios en los lugares a los que se dirigen. La falta de váteres puede convertir la simple compra diaria en el supermercado en una auténtica amenaza, que se traduce en un mayor estrés, depresión, inseguridad y, sobre todo, una merma en las relaciones sociales.

Los expertos recuerdan que, independientemente de la medicación, pueden desarrollarse mecanismos, como aprender a orinar con frecuencia para evitar los escapes, acostumbrarse a beber menos o utilizar compresas que mejoran notablemente la calidad de vida. El principal problema de la incontinencia urinaria no es, sin embargo, lo difícil que puede hacer la vida de quienes la padecen, sino el desconocimiento que hay en torno a la enfermedad.



Vocento