Los tigres dientes de sable se especializaron hace 9 millones de años en matar rápidamente a grandes presas clavando sus caninos en el cuello. Y esta especialización pudo causar después su extinción, según investigadores españoles que han estudiado fósiles de 24 ejemplares descubiertos en Madrid y publica sus conclusiones en la 'Revista Española de Paleontología'.
«Una de las posibles causas fue un cambio en las faunas de herbívoros, que hizo que durante cierta época del año las presas grandes migraran, como hacen los ñúes en África. Tendrían problemas para alimentarse de animales más pequeños, y así fueron haciendose cada vez más escasos hasta que desaparecieron», argumenta Manuel Salesa, paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Los últimos ejemplares vivieron en América hace 10.000 años.
Los tigres dientes de sable no eran felinos, en contra de lo que su nombre popular sugiere. Los macairodóntinos formaban un grupo de depredadores aparte. Los ejemplares hallados en Madrid vivieron hace 9 millones de años -son de los más primitivos- y tenían el tamaño de un puma. El último de su familia, el americano 'Smilodon', eran más grande que cualquier felino actual, con colmillos de hasta 18 centímetros.