La situación política de Sestao es cada día más insostenible para un gobierno en minoría desde noviembre que ayer retó a la oposición a que presente una moción de censura «si cree que gestionamos tan mal el Ayuntamiento». Los partidos enfrentados al Ejecutivo local protagonizaron ayer el último episodio de esta crisis institucional al encargar un informe jurídico sobre los posibles «incumplimientos» de los acuerdos adoptados en pleno en los últimos meses. El estudio debe determinar las vías legales para exigir la ejecución de estas resoluciones y las responsabilidades «administrativas, civiles o penales» en las que habrían incurrido el alcalde y su equipo en caso de demostrarse que no las acataron.
«Esta moción responde al hartazgo, a la frustración de los ediles que proponemos iniciativas, pero este equipo de gobierno chulesco se niega a llevar a cabo los acuerdos», protestó la portavoz del PSE, Alexia Castelo. Los principales compromisos en cuestión son la reforma del proyecto de Camino Txikito, la reurbanización de Los Baños o la creación de un comité municipal para controlar los realojos relacionados con el todavía incipiente proceso de regeneración.
El delegado del PP, Oscar Rodríguez, criticó a PNV y EB «porque hay que ceder entre todos para llegar al consenso y el gobierno insiste en negarse». «El equipo de gobierno está paralizando el Ayuntamiento», puntualizó Carmelo Arcocha, de EA.
«Falta de valentía»
El portavoz de EB, Félix Gonzalo, tachó la moción de la oposición de «una chapuza que sólo demuestra falta de valentía». «Si todo lo hace tan mal este equipo de gobierno, que nos presenten una moción de censura y tomen el relevo», dijo. «Estas mociones no tienen trascendencia y su único objetivo es desgastarnos, dar la impresión de parálisis», protestó el concejal del PNV Alipio Sánchez.
El alcalde exigió a la oposición cerrar la crisis abierta en el Ayuntamiento. Alberto Lozano se mostró incluso dispuesto a dejar el cargo «cuando queráis echarme, pero no se puede gobernar más así». «Nos pide la moción de censura como justificación para dejar el sillón», le recriminó Alexia Castelo, quien a su vez le propuso dimitir.