López ha comparecido hoy en los pasillos del Parlamento vasco para fijar la posición de su partido en relación con el Plan de Paz y Convivencia y ha dejado claro que no tendrá el respaldo de los socialistas. El PSE entiende que recoge compromisos "viejos" en relación con las víctimas del terrorismo o la educación para la paz, pendientes de cumplir, junto a demandas "partidistas" sobre el acercamiento de presos o la Ley de Partidos.
El líder del PSE ha reconocido que prefiere que el lehendakari realice aportaciones para el debate parlamentario que "nos intente imponer el calendario, la agenda, los contenidos y las reivindicaciones de parte" de una eventual mesa de partidos, pero esta afirmación es lo más positivo que ha dicho en relación con el plan presentado ayer. "Este plan es un cajón de sastre", ha sentenciado.
Para López el plan no aporta novedades y recoge los compromisos contenidos en el dictamen aprobado por el Parlamento Vasco sobre las víctimas del terrorismo y que el Gobierno vasco sigue sin desarrollar. "Lo mismo sucede con las medidas para reparar a las víctimas del franquismo que no dejan de ser, ni más ni menos, las que ya aprobó el Parlamento y que el Gobierno de Ibarretxe sigue sin cumplir", ha añadido.
Tratamiento partidista
Con todo, el secretario general de los socialistas vascos ha sostenido que el principal pecado del documento reside en que mezcla "cosas que no deben ser mezcladas. Es absolutamente discutible que se trate de mezclar la paz y el reconocimiento a las víctimas con otras cuestiones tan dispares y de tratamiento tan partidista en algunos casos como las víctimas del franquismo, la política penitenciaria, la Ley de Partidos o torturas".
"Esta mezcla difumina el verdadero objetivo de la paz que es acabar con el terrorismo e introduce, de alguna manera, con su ambigüedad, la teoría del conflicto entre dos partes", ha concluido.