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Jueves, 27 de abril de 2006
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Juanito Oiarzabal se vuelve para casa. La decisión es irrevocable. Y los motivos, tan escuetos como claros: los pies y «problemas personales». El escalador vitoriano se planteó desde un principio la expedición al Yalung Kang (8.501 metros), cumbre secundaria del gigante Kangchenjunga, como la primera prueba de fuego para comprobar el comportamiento de sus pies tras la amputación de sus diez dedos por congelaciones en el K-2. Pero éste no ha sido el esperado.
 
 

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