El Correo Digital
Jueves, 27 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
No hace falta Judas
El problema de fondo del Evangelio de Judas es que de rebote reaviva un escándalo capital subyacente a nuestra cultura. Porque, aparte de Judas, y por más que se afirme en abstracto que 'no hay que hacer el mal para que venga el bien', el hecho es que todo el Nuevo Testamento se basa en el sacrificio del inocente para salvar al mundo culpable. Hoy cambia no sólo la cantidad, sino la calidad, y se justifica que mueran 17 inocentes por si con ello se hubiera podido matar a un culpable de Al-Qaida, o que perezcan decenas de miles de iraquíes para prevenir atentados a muchos menos estadounidenses. Y no se trata sólo de Bush, o de Estados Unidos: el bienestar y la paz social interna del Hemisferio Norte justifican también en Europa las guerras y muertes por hambre del Sur. Una oportuna religiosidad, una divinidad hecha 'a imagen y semejanza' del pueblo elegido 'occidental' vuelve a permitir, incluso ordenar, como en tiempos de Yahvé, el genocidio, incluidas mujeres y niños, de los pueblos paganos, acusados ya entonces de ser 'el eje del mal', los únicos que sacrificaban gente a los ídolos. Y los que medran titulándose discípulos de Jesús, con mayor fe que Judas en el valor redentor del sacrificio... ajeno, son los más fieles colaboradores de los más poderosos beneficiarios de ese sistema que sacraliza el sacrificio de los inocentes.



Vocento