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Jueves, 27 de abril de 2006
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CULTURA
TOROS
Jiménez apostó y ganó
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SEVILLA
La Maestranza. 11ª de abono. Lleno. Primaveral.

Seis toros de la familia Eulate Prado. Los tres primeros y el sexto, con el hierro de Torrealta. Cuarto y quinto, de El Toñanejo. Corrida de variadas y notables hechuras. Segundo y sexto de gran fondo. El segundo, excelente toro. Manejables primero, tercero y cuarto. Brusco el quinto.

César Rincón, silencio en los dos. César Jiménez, oreja y saludos. Matías Tejela, silencio y ovación.

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El primer toro de Torrealta fue todo nobleza pero se aplomó. En la media altura y al hilo del pitón, Rincón manejó el toro pero pensándoselo mucho. Sin ponerse del todo. Le pidieron brevedad. En la suerte contraria una buena estocada.

La corrida se echó adelante después y sin demora: el segundo vino a ser el mejor de la corrida y uno de los más completos de una feria. De espectacular remate, se volvió de salida con fiereza contra el portón de toriles cuando estaba a punto de cerrarse. En este caso fue tarjeta de visita de toro al ataque. No tardó éste en venirse a los engaños. Firme César Jiménez a pies juntos en el saludo. Pronto y fijo el toro en dos varas excelentes de Juan Bernal hijo. De la segunda salió en bravo el toro. Jiménez apostó por el toro. Sin prueba previa, se lo trajo, le aguantó en los medios un primer galope muy serio y lo libró templadamente. Encajado de riñones, siguió Jiménez en los medios. Costaba templar el alboroto del toro al venirse. No era fácil aguantarle tan a palo seco las repeticiones. Mejor el aguante que el temple, pero muy en serio la cosa. Más aún cuando César se puso por el pitón izquierdo. El trazo mayor fue el de la primera tanda. Luego optó por citar a pies juntos y por ayudarse con la espada. Por ayudarse, dejó de ponerle al toro la muleta en el hocico. Con todo, el trabajo resultó de una notable pulcritud. Sincera, buena entrega. Rodó sin puntilla el toro tras estocada de valor.

Algo destartalado, corretón, distraído, el tercero protestó en varas. Aunque sin humillar, metió la cara. Tejela lo esperó con la muleta retrasada y por eso se llevó un susto. Tras el susto, lo vio más claro y estuvo a punto de descararse. Pero fue toro de corta vida porque el segundo puyazo lo había roto.

Rincón, mal

El cuarto tuvo de salida tranco bueno y codicia. No le sobraban las fuerzas. Una vuelta de campana, un terrible puyazo trasero y más de veinte lances de puro sobar. Aunque amenazó con plantarse, el toro tuvo, antes de rajarse, sus viajes algo rebrincados, contados y dóciles. Rincón no dio ni con la distancia ni con el terreno ni con la postura.

El quinto, el de peor traza de la corrida, salió brusco. Con una chispa de temperamento, peleó pero sin entregarse. Otra vez estuvo firme César Jiménez, pero Estuvo fría la clientela.

El sexto arreó en serio. Dio la impresión de estar poco sangrado. Metió la cara, se empleó de verdad. Se vino todo casi en tromba. Fue toro de gran emoción. Tejela se atrevió ahora sin reservas y por la izquierda se dejó ir a lo grande en dos tandas de supina firmeza, mano baja y toreo enroscado y ligado.le faltó fe para pasar con la espada. Y se quedó sin triunfo.



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