Zinedine Zidane explicó ayer en Madrid lo que el martes toda Francia pudo ver por televisión. El marsellés deja el fútbol después del Mundial, aunque sólo lo hace de forma profesional. Quiere enseñar a los niños lo que el fútbol le ha dado y mostrarles parte de la magia que ha ofrecido durante sus 17 temporadas como profesional. Lo hará a través del Real Madrid, al que seguirá vinculado, aunque todavía no sabe de qué manera. Es la única decisión que ha tomado para su jubilación. De momento, quiere disfrutar de sus últimos partidos como futbolista en activo.
El francés ha desoído todos los ruegos para que siguiera, incluidas las súplicas de sus compañeros. «Me han pedido todos que no lo deje, que siga un año más», explicó 'Zizou' ante una repleta sala de prensa de la Ciudad del Real Madrid. Una prórroga que Zidane rechazó. Era el año que el ex presidente Florentino Pérez consiguió sacarle en las negociaciones del verano pasado. El astro sólo quería un año, tal vez intuyendo que éste iba a ser su último año en activo.
Tenía le decisión tomada «desde hace tiempo» y es definitiva, a pesar de su amor por este deporte. «El fútbol me lo ha dado todo», comentó Zidane, quien rechazó una comparación con su retirada temporal de la selección francesa. Entonces todavía estaba jugando con el Madrid, lo que representa una motivación. Pero esa alegría se ha ido apagando en los últimos años por las crisis deportivas en el club y la escasez de títulos. Sólo levantar un trofeo hubiera truncado la decisión de Zidane. «Cuando ganas un título siempre quieres seguir. Cuando se pierde, es otra cosa. Sobre todo en el Madrid, donde hay que ganar siempre».
La tercera temporada consecutiva sin premio ha sido el detonante definitivo para el francés, que residirá en España durante un tiempo. «Ya no tengo 25 años. Ahora me duelen partes del cuerpo que no me molestaban a los 30. Cada día es más complicado», explicó el francés. No se ve en forma, tanto física como psicológica, para afrontar un nuevo curso con tres partidos semanales y eso le frustra: «Ya no puedo jugar como quiero. Siempre he sido un competidor y ahora no lo estoy haciendo».
Esa desazón por los fracasos en su club se disipan cuando habla de su selección. Zidane quiere acabar su carrera el 9 de julio, levantando la Copa del Mundo en el Estadio Olímpico de Berlín por segunda vez. Ese es su sueño, aunque sabe que es muy difícil. «Francia tiene muchas posibilidades, como Brasil, España o Alemania. Voy a tener una motivación tremenda. Sólo espero no tener problemas físicos». Antes, Zidane se despedirá del Bernabéu en el partido contra el Villarreal. No espera nada especial por parte del club. Sólo la victoria para lograr el segundo puesto y el pase directo a la Liga de Campeones, y el cariño de una afición que siempre le ha respetado. Para el centrocampista, es un adiós un poco amargo, ya que insiste en que la mejor manera de despedirse era «un título con el Madrid».