Fernando Campo eludió cualquier precisión y utilizó el término 'standby' (en espera) para definir la situación en la que se encuentra hoy el proyecto de la plaza de la Constitución. Tras la reunión mantenida ayer con el arquitecto de la cubierta piramidal, José Antonio de Juana, el responsable municipal reiteró que le ha solicitado un proyecto alternativo que contemple el rebaje en varios metros de la altura de la 'visera'. Ésta, con toda probabilidad, será inferior a los 8 metros de altura.
«No me atrevo a decir nada pero creo que lo que el alcalde ha dicho por ahí se ajusta bastante a la realidad», planteó el propio Campo (en tercera persona) refiriéndose a las declaraciones efectuadas días atrás por él mismo a este periódico, en las que adelantaba la opción de que la estructura se sitúe finalmente en torno a «los 8 ó 9 metros».
Ayer se mostró optimista respecto a que la propuesta consiga finalmente el respaldo del colectivo de vecinos que hoy mantienen una oposición frontal al proyecto. Es más, se concentrarán como acto de protesta el próximo 2 de mayo a partir de las 20.00 horas. «Creo que la solución que se dé al final puede que, incluso, sea asumida por los vecinos. En el plazo de una semana o semana y pico me reuniré con ellos para hablar del asunto. Lo haré al reciba el proyecto» ya modificado.
Decreto de Alcaldía
De momento, su decisión de paralizar el proceso de contratación y, por tanto, de no escuchar ofertas de cara a la construcción de la cubierta, ha ido más allá desde el punto de vista formal. Si el pasado viernes ordenó esa suspensión sólo verbalmente -tres días después de la aprobación en Junta de Gobierno Local-, ahora es un decreto de alcaldía el que refleja esa paralización.
El alcalde dejó entrever también que es válido uno de los argumentos que esgrimen en su oposición, los cerca de trescientos vecinos, fundamentalmente de la calle Los Almacenes. Lo hizo con matices, eso sí. Y es que según Campo el Plan General establece «como criterio» en esa zona que «haya cuatro metros (como máximo), salvo que el proyecto pueda tener más. Vamos, que no hay prohibición taxativa. No se establece como obligatoriedad, sino como criterio», recalcó.
Un hecho que le llevó a plantear que la solución actual, tal y como está redactada, podría ejecutarse. «Podrían hacerse los 12 o los 15 metros, dependiendo de quien lo diga», ironizó en alusión al equívoco de José María Santamarta, sentado en ese momento a su lado.