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Jueves, 27 de abril de 2006
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POLÍTICA
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Zapatero evita polemizar con el PP para preservar el consenso ante el alto el fuego
Cierra la ronda de contactos con los partidos y recibe respaldo unánime para el proceso de paz
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Once de once. José Luis Rodríguez Zapatero comprobó en la ronda de reuniones con los representantes de los grupos parlamentarios que cuenta con un respaldo sin fisuras para iniciar un proceso de paz una vez que se verifique la sinceridad del alto el fuego de ETA. El presidente del Gobierno, en aras de preservar este consenso, evitó entrar en polémicas con el PP, crítico con su gestión, y ordenó a sus colaboradores que hagan lo propio.

Desde el 28 de marzo, día en que se reunió con Mariano Rajoy, hasta ayer, en que se entrevistó con la portavoz de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, el jefe del Ejecutivo ha cosechado apoyos sin excepción a su 'hoja de ruta' para gestionar el alto el fuego. Son, salvo el del PP, respaldos incondicionales. El líder opositor se puso al lado del Gobierno para la verificación del cese de actividades de la banda terrorista, pero adelantó que no secundará cambios de los estatus jurídicos de Euskadi y Navarra ni admitirá ejercicios del derecho de autodeterminación. Zapatero dio a su interlocutor garantías de que no contempla ninguno de los dos supuestos.

El presidente considera crucial la unidad de los partidos porque la paz, según dijo el secretario de Comunicación, Fernando Moraleda, «tiene que ser de todos, sin nombres ni apellidos». El jefe del Ejecutivo da un valor singular al consenso, sobre todo con los populares, porque sabe que en etapas ulteriores habrá que adoptar medidas legales y penitenciarias que serán complejas y para las que será indispensable la anuencia del principal partido de la oposición a fin de que sean aceptadas por la sociedad. El Gobierno, por tanto, no va dejarse arrastrar por las críticas de los dirigentes del PP y la única opinión que tendrá en cuenta será la de Rajoy, cuya actitud «prudente» es alabada sin regateos.

Pasado de revoluciones

Por ejemplo, nadie respondió a las manifestaciones del portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, que dejó ayer claro que desconfía del Gobierno y le recriminó que construya teorías que, a su juicio, casan poco con la realidad. Así, tachó de «disparate» pretender que existen «dos Etas»: la que tiene la firme voluntad de alcanzar la paz y otra «descontrolada» y responsable de atentados como los de Barañain y Getxo. «Una cosa es apoyar al Gobierno y otra que nos hagan comulgar con ruedas de molino», advirtió Zaplana, que dio a entender que el Ejecutivo tensa la cuerda y pone en peligro la confianza que Rajoy depositó en Zapatero para dirigir el proceso. Y aseguró que se está pasando de «revoluciones», aunque sea de manera «inconsciente».

Incluso el ex presidente del Gobierno José María Aznar rompió su silencio desde el alto el fuego y se sumó a las críticas al Ejecutivo. En un acto de presentación de la FAES en Extremadura, Aznar dejó de lado las cautelas y aseguró que los terroristas «creen posible» lograr ahora lo que «toda la sociedad española les había negado durante 40 años» y dio por hecho que «cada español» va a tener que responder en poco tiempo a una pregunta: «Si se resigna a una disgregación lenta pero inexorable, o si respalda un proyecto de todos para fortalecer lo que nos une».

Ningún miembro del Gobierno contestó esas palabras. Tampoco las del dirigente de Batasuna Pernando Barrena, que sostuvo el martes que el Gobierno va «por muy mal camino». El secretario de Comunicación explicó ayer que desde La Moncloa no habrá comentarios sobre esas palabras porque «el objetivo no es iniciar debates que no ayuden a entrar en el fondo de la cuestión, que es la paz y que la violencia cese por completo».

Fuentes gubernamentales interpretaron las manifestaciones de Barrena en clave interna. Son reproches para «sacar pecho» ante los suyos y responsabilizar al Gobierno de que el proceso no avanza con la celeridad que quisieran. Tienen prisa porque quieren concurrir a las elecciones municipales de 2007 y antes tienen que lograr la legalización. Pero los dirigentes de Batasuna, agregaron las fuentes citadas, saben que hay que desarrollar una metodología, y lo saben porque el procedimiento a seguir fue hablado y pactado con ellos antes del alto el fuego.



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