La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, achacó ayer el plan de paz presentado por el lehendakari a su «poca y mala conciencia», que, a su juicio, surge de la escasa atención que se ha prestado a las víctimas «durante tantos años de gobierno nacionalista». La edil socialista, quien participó en la presentación del libro 'Olvidados' de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, rechazó también que se mezclen las medidas a favor de este colectivo con alusiones a los presos etarras y a las denuncias de supuestas torturas.
En parecidos términos se expresó la portavoz de Covite, Cristina Cuesta, que acusó al Gobierno vasco de estar «más sensibilizado» con los derechos de los presos que con los de las víctimas. De hecho, en un comunicado Covite acusó a Ibarretxe de «equiparar en parte a las víctimas y a los asesinos» y consideró que el plan supone «un nuevo plus añadido de sufrimiento por el que se pretende reconciliar a la sociedad mediante el apoyo ficticio a la memoria de las víctimas pero manteniendo muy contentos a los terroristas, legalizando a sus amigos de Batasuna».
La presidenta del PP vasco, María San Gil, consideró que el plan carece de credibilidad y es un «disfraz» para ocultar que Ibarretxe «quiere seguir construyendo Euskadi de la mano de Otegi».