«Yo quiero asumir ese pasado y reconocer expresamente la culpa de los aviones alemanes involucrados». Esta palabras pertenecen al discurso que en 1997 el embajador alemán pronunció en Gernika en nombre del presidente de Alemania, Roman Herzog. Ayer la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, las volvió a sacar a al luz para mostrar el gesto de reconciliación del Ejecutivo germano «que hoy seguimos esperando del Gobierno español», apuntó.
La consejera de Cultura señaló que el próximo año, fecha en la que se cumple el 70 aniversario del bombardeo, «es una buena ocasión para ello». Desde su punto de vista, del mismo modo que el actual Gobierno vasco es heredero del de Agirre o la República Federal Alemana «un estado democrático que nada tiene que ver con el pasado nazi», el Gobierno y el Parlamento español representan la legalidad y la libertad y, por tanto, «la continuación de la legitimidad que rompió Franco». «Por eso mismo es tan importante ese gesto. Un reconocimiento de condena es algo que se nos debe a Gernika, a Euskadi y al propio pueblo español», destacó.
Azkarate también se refirió al cuadro de Picasso como «un alegato contra la crueldad de la guerra, y contra la barbarie propia del fascismo». En recuerdo de los que «sucumbieron» y en «aras de la paz y la libertad» que exalta la obra, «el Gobierno y las instituciones vascas solicitaron su cesión temporal», recordó.