A la chita callando
 Montserrat Lluis
Nadie debe avergonzarse de su pasado. Tampoco el ser humano. Venimos del mono. Y a mucha honra. Que, con lo que nos cuesta levantarnos cada mañana, cualquiera podrá imaginar el esfuerzo de raciocinio que tuvo que hacer el homínido aquel para, un buen día y sin que el despertador le diera la vara, ponerse de pie. Mucho les debemos a los simios y, quizás por eso, y aun cuando sólo pueden botar con b, sus señorías piensan ya en velar por sus derechos. Un bonito gesto en el veinticinco aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente y justo cuando las carreteras son una selva con carriles en vez de lianas por donde circulamos como bestias; el grito de Tarzán sería imperceptible en algunas calles; a la chita callando, algunos te dejan en taparrabos y, para salir en la tele, lo importante es ser mono, hacer el mono. O enseñar el plátano
En fin, que venga Darwin y lo vea: lo que ha evolucionado el hombre en millones de años. Y enlaCe, en casi tres meses. Eso sí: nosotros echamos a andar desde el primer día. Y bien deprisa
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