El Correo Digital
Viernes, 28 de abril de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
El otro arco de triunfo
Napoleón, en honor a su tropa tras la victoria en la batalla de Austerlitz, mandó construir un enorme arco en París, se llamó el Arco del Triunfo. Casi 150 años después se levantaba otro arco; éste no veneraba ninguna heroica victoria, simplemente era una obra de ingeniería de ajustada precisión. Su destino no era otro que soportar sin columnas la cubierta de la tribuna principal, la de San Mamés. A partir de ese día y durante más de 50 años esa perenne figura de hierro blanco y rojo óxido ha sido símbolo de una ciudad, Bilbao, y de su equipo, el Athletic. Ahora que se proyecta un nuevo San Mamés es posible que el viejo arco pase a ser chatarra y sólo lo recordemos en imágenes pretéritas. Creo que ese arco merece formar parte del paisaje del Bilbao del siglo XXI, dándole acomodo en algún lugar. Y por qué no ser la mayor puerta de acceso a la nueva catedral.



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