Vladímir Putin asumió ayer como propias las amenazas proferidas la semana pasada por el gigante energético ruso Gazprom contra los países de la UE. Con la canciller alemana, Angela Merkel, a su derecha, el presidente advirtió de que el gas destinado al consumo europeo podría ser desviado a otros mercados si las empresas rusas del sector sufren limitaciones a su actividad en otros estados de la Unión. Las críticas lanzadas por el jefe del Kremlin contra el proteccionismo comunitario no impidieron, sin embargo, la consecución de un importante acuerdo entre Gazprom y el grupo químico germano Basf AG.
«Constantemente escuchamos comentarios sobre el peligro que supone depender de Rusia, sobre la necesidad de limitar el acceso de las compañías rusas al mercado europeo. Pónganse en nuestro lugar. ¿Qué se puede hacer al oír todos los días lo mismo? Pues ponernos a buscar otros mercados», proclamó categóricamente Putin al término de una cumbre ruso-alemana celebrada durante dos días en la ciudad siberiana de Tomsk. El mandatario ruso se preguntó cómo hay que entender la libertad de mercado al señalar que cuando compañías de otros países «vienen aquí hay que hablar de inversiones y globalización, pero si nosotros queremos ir allí (es decir, si empresas rusas se implantan en la UE) se trata entonces de expansión». «Tenemos que ponernos de acuerdo en las reglas del juego», añadió.
Acuerdo ruso-alemán
Ante los rumores de que Gazprom se proponía adquirir la compañía Centrica PLC, el mayor distribuidor de gas en el Reino Unido, Londres instó a Bruselas a adoptar medidas que restrinjan la penetración de empresas rusas en Europa. La respuesta del grupo ruso fue amenazar con la posible disminución o interrupción del flujo de gas a la UE. Putin, no obstante, afirmó ayer que, por ahora, su país garantizará la estabilidad de los suministros de gas al continente europeo, al que calificó como «nuestro socio natural por la proximidad geográfica», en un intento de quitar hierro a sus amenazas iniciales.
Ayer fue firmado en Tomsk un acuerdo de intercambio de activos entre Gazprom y Basf AG, que permitirá la explotación conjunta de yacimientos de gas en Rusia y su envío, a través del futuro Gaseoducto del Norte de Europa, al consumidor europeo.
El caso de Centrica PLC no es el único conflicto abierto entre Rusia y el Reino Unido. Sin dar ningún tipo de explicaciones, la autoridades rusas han privado de visado al empresario británico William Browder, accionista de Gazprom y director del fondo de inversiones Hermitage Capital Management.
Clara Furse, la consejera delegada de la Bolsa de Londres, ha enviado una carta a Putin en la que le advierte de las consecuencias que para la credibilidad de Rusia puede acarrear ese hecho. El mercado bursátil londinense es el preferido de las empresas rusas para aumentar su capitalización atrayendo inversores extranjeros. El pasado año, el 14% de sus beneficios -unos 4.800 millones de euros- se generó gracias a las operaciones con acciones de firmas rusas.