Los italianos tendrán hoy la primera prueba de lo que se podrán esperar a partir de ahora del nuevo gobierno de centroizquierda de Romano Prodi, vencedor de las elecciones de los pasados días 9 y 10. La Unión se estrena como mayoría en la primera sesión del Senado y de la Cámara de Diputados, que deben elegir a sus respectivos presidentes, y está llamada a demostrar su solidez en ambos foros. En la Cámara, equivalente al Congreso, no habrá problemas: aunque Prodi ganó por poco, el premio de escaños para la coalición ganadora le regaló una holgada mayoría absoluta. Pero el Senado, con un sistema proporcional estricto, es otro cantar. La Unión sólo tiene una ventaja de dos escaños, y depende del voto de los siete senadores vitalicios -en teoría un 5-2 a su favor- y del elegido en el extranjero, un italoargentino llamado Luigi Pallaro. Éste ha dicho que apoyaría a Prodi, aunque se ha estado haciendo de rogar porque ha visto la oportunidad de sacarle partido a la situación.
Pero no es todo. Aunque estos cálculos den la victoria a Franco Marini, candidato de Prodi a la presidencia del Senado, es imprevisible el efecto de un factor llamado Giulio Andreotti. El insigne jerarca de la política italiana, de 87 años y siete veces primer ministro, es el candidato del centroderecha a la presidencia de la Cámara alta por puro afán de fastidiarle la fiesta a Prodi. Berlusconi lo ha usado astutamente como baza para buscar desertores de voto en La Unión, donde anidan democristianos que pueden ver con buenos ojos la resurrección de uno de sus líderes históricos. Dada la escasa lealtad que muestran a veces los diputados italianos -en la última legislatura hubo 61 tránsfugas en el Parlamento-, hay razones para que Prodi se preocupe.
Bertinotti, en el Congreso
Toda esta intriga se resolverá en la mañana de hoy. Quedará en nada si La Unión se impone sin sustos, pero será muy grave si sale derrotada, porque significará que no es capaz de cerrar filas ni para ganar la primera votación delicada de la legislatura. Y quedan cinco años por delante. Con todo, este clima de suspense empezará a ser familiar en la víspera de cada sesión decisiva del Senado.
En cuanto a la Cámara de Diputados, el presidente será Fausto Bertinotti, líder de Refundación Comunista. Le hacía mucha ilusión, hasta el punto de emprender un pulso por el puesto con otro de los jefes de La Unión, Massimo D'Alema. Al final, éste cedió por intercesión de Prodi. Estos forcejeos internos también serán habituales a partir de ahora.