Irán se mantiene inflexible en su rechazo a someterse a las exigencias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de suspender el enriquecimiento del uranio, cuando el plazo fijado por la comunidad internacional expira hoy. El presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, juró ayer que «nadie conseguirá que la nación iraní abandone su programa nuclear» y advirtió a Estados Unidos y a sus aliados europeos de que se arrepentirán si «violan los derechos de la República Islámica».
Ahmadineyad, que hizo estas declaraciones ante miles de iraníes en la ciudad de Zanyan, 320 kilómetros al oeste de Teherán, puntualizó que su país está dispuesto a hablar «sobre la paz». «No somos partidarios de las invasiones ni de la injusticia, pero tampoco toleramos que nos lo apliquen a nosotros», dijo el líder persa.
Irán ha rechazado la fecha límite que el Consejo de Seguridad de la ONU le dio y que termina hoy para que deje de enriquecer uranio. Teherán anunció a principios de mes que había enriquecido uranio por primera vez utilizando 164 centrifugadoras.
El director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohamed al-Baradei, informará hoy al Consejo de Seguridad sobre la situación en la republica Islámica. Si Irán no cumple, Naciones Unidas puede considerar la adopción de medidas de castigo. Sin embargo, Rusia y China se han mostrado reacias a imponer sanciones.
«Deben saber que Irán no se dejará oprimir. Si alguien viola los derechos de nuestra nación, ésta le dejará la señal de la desgracia en su frente», aseguró Ahmadineyad.
Las declaraciones del dignatario iraní llegan el día después de que EE UU instase a Teherán a que siga la vía diplomática en lugar de la de la confrontación y a que afronte como un país responsable el problema que plantea su programa nuclear. Las autoridades iraníes deben tener en cuenta las preocupaciones de la comunidad internacional y sumarse a «nuestro compromiso con la diplomacia», dijo en rueda de prensa el portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli.