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Viernes, 28 de abril de 2006
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POLÍTICA
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Rubalcaba reestructura Interior con un equipo de plena confianza para gestionar el proceso de paz
El ministro encomienda a Joan Mesquida la modernización de la Guardia Civil
Joan Mesquida, el nuevo director general de la Guardia Civil, tendrá como misión prioritaria «sanear» y «modernizar» las maltrechas infraestructuras del cuerpo, según fuentes del Ejecutivo. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha pactado con el titular de Defensa, José Antonio Alonso, el nombramiento de este gestor, civil y sin apenas perfil político, que estará «muy alejado» de las negociaciones con ETA sobre el proceso de paz.

La designación de Mesquida, cuyo nombramiento aprobará hoy el Consejo de Ministros, cierra un organigrama del Ministerio de Interior diseñado para gestionar la situación abierta con el alto el fuego, en la que Pérez Rubalcaba centralizará toda la información del proceso. Sólo Alonso, otro hombre de absoluta confianza de Rodríguez Zapatero, tendrá acceso a las informaciones sensibles sobre la banda que recaben los servicios secretos.

El gran reto de Mesquida será poner en marcha el 'plan renove' de casas cuartel aprobado por el anterior Gobierno del PP en noviembre de 2002 pero que apenas ha comenzado a ejecutarse. Los informes del instituto armado alertan desde hace varios años del penoso estado de conservación de la mayoría de las 2.300 casas cuartel, en las que viven unas 34.800 familias de guardias.

Los nuevos responsables de Interior encomendarán al hasta ahora director de Infraestructura de Defensa que «agilice» el programa de subastas de viejas instalaciones y terrenos pertenecientes a la Guardia Civil. Experiencia en este campo no le falta: el nuevo director trabajó como experto en las consultoras Arthur Andersen y Garrigues y fue consejero de Hacienda en el Gobierno balear del socialista Francesc Antich entre 1999 y 2003.

Esa experiencia también le hará falta para encarar una reforma de la implantación geográfica del cuerpo, ya que el Ejecutivo quiere «optimizar» los medios personales de la Guardia Civil, cerca de 75.000 miembros ahora muy dispersos que Interior se plantea concentrar.

Régimen disciplinario

Mesquida también deberá sacar adelante cuanto antes el nuevo régimen punitivo de la Guardia Civil que elimine las penas de prisión por faltas disciplinarias, una reforma incluida en el programa electoral del PSOE que se ha pospuesto hasta ahora por los continuos desencuentros entre Alonso y Bono. El anterior ministro de Defensa y el director de la Guardia Civil saliente, el general del Aire Carlos Gómez Arruche, se oponían abiertamente a suavizar el régimen disciplinario, frente al criterio de Alonso y de Moncloa de cumplir sin demora la promesa electoral.

Ahora, la salida de Arruche facilitará la aprobación del nuevo texto y, sobre todo, el entendimiento con las cada vez más beligerantes y activas asociaciones profesionales de la Guardia Civil, con la AUGC a la cabeza, que han mantenido durante dos años abiertos enfrentamientos con Gómez Arruche. Éste se marcha de la Guardia Civil sin destino, por lo que podría pasar a la reserva del Ejército del Aire. El secretario general de la AUGC, Fernando Carrillo, se felicitó ayer por la salida del general y dijo esperar una etapa de mayor entendimiento con Interior.



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