ERC pedirá a su seguidores que se inclinen «preferentemente» por el voto nulo en el referéndum del Estatut, aunque también respaldará la abstención o el voto en contra. Josep Lluis Carod-Rovira explicó que esta opción es la que mejor refleja el «malestar» de una parte de la sociedad catalana con el texto aprobado por el Congreso, que rebajó las cotas de autogobierno que contenía el proyecto del Parlament.
El partido independentista adoptó su decisión ayer, horas antes de que la ponencia del Senado que ha estudiado el proyecto rechazara todas las enmiendas presentadas al texto por PP, ERC, CiU y Partido Aragonés, si bien volverán a ser debatidas en comisión.
Se trata de la primera vez en la historia de la democracia española que una formación con responsabilidades de Gobierno defiende el voto nulo. La resolución adoptada por la ejecutiva de Esquerra será debatida en las asambleas territoriales, el próximo 2 de mayo, y posteriormente deberá ser ratificada por el Consejo Nacional. A su vez, las juventudes de ERC, que habían apostado por el 'no', adoptarán su decisión final el 13 de mayo, en otra asamblea.
Carod-Rovira sostuvo ante los medios de comunicación que el voto nulo «permite un mensaje político e ideológico» que «va más allá» del referéndum, y es «un elemento más en el camino» de Cataluña hacia la plena soberanía política, además de la «expresión democrática pacífica» del «malestar por cómo se han hecho las cosas, por la insuficiencia del texto y de la voluntad de ir más lejos».
El dirigente independentista afirmó que esta fórmula «evita que se instale la sensación de que Cataluña se lo traga todo y de que tenemos la obligación de aceptar un texto recortado». En la misma línea, señaló que el pacto estatutario alcanzado entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de CiU, Artur Mas demuestra «la insuficiencia del marco constitucional vigente para dar satisfacción razonable a las aspiraciones del país en todos sus ámbitos», así como la «inviabilidad del Estado español, ni en la mejor coyuntura posible, de reconocer legalmente su carácter plurinacional».
Por todo ello, añadió, ERC «se reafirma en su objetivo de alcanzar una mayoría social que no ponga límites de ningún tipo a la voluntad y el progreso de Cataluña y continúa defendiendo la necesidad de conseguir un Estado propio».
Criticado por todos
El líder republicano pidió «respeto» para esta opción, porque, a su juicio, es «igual de democrática que no ir a votar, votar en contra, a favor o en blanco». Sin embargo, la decisión de ERC fue criticada por la totalidad de las fuerzas políticas catalanas, empezando por sus dos socios en el Gobierno tripartito. Así, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, se mostró convencido de que «el pueblo de Cataluña lo que no hará serán inventos extraños y lo que no hará será ir a votar según de qué manera». «Ganaremos el debate identitario porque la gente de este país no se dejará engañar ni por los que dicen que no con la boca llena ni por los que dicen que no con la boca pequeña, porque el pueblo de Cataluña dirá que sí al Estatut, que es infinitamente mejor que el de 1979», sentenció.
Entre los compañeros de Maragall en el PSC, José Montilla señaló que la postura de ERC, «inmadura» y «propia de un partido extraparlamentario», «no facilita» la continuidad del tripartito, aunque no lo condiciona. Por su parte, el vicepresidente de ICV -el tercer socio de Gobierno-, Jaume Bosch, consideró un «grave error» la decisión del partido republicano.
Desde las filas de la oposición, el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, resaltó la «inmadurez y el oportunismo político» de ERC y consideró «insostenible» su continuidad en el gobierno catalán. En la misma línea, el líder del PP de Cataluña, Josep Piqué, calificó de «incongruente» que, con los argumentos que manejan, los republicanos no se hayan decidido por el 'no'.