La igualdad entre hombres y mujeres va por el buen camino, pero aún queda trecho por recorrer. Más de la mitad de los españoles (el 56%) cree que el desequilibrio es todavía grande o muy grande, aunque casi todos tienen claro que las cosas han mejorado de una década a esta parte. Es, en síntesis, el balance que hace la ciudadanía de la lucha por la plena equiparación de derechos de la féminas, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El sondeo indaga en las cuestiones de género en puertas de la aprobación de la futura Ley de Igualdad, que incluye medidas correctoras de la discriminación en el ámbito laboral-empresarial, político y administrativo, entre otros.
Por algunas de ellas pregunta el CIS y las respuestas revelan a la vez un algo grado de consenso con el proyecto -dos de cada tres lo apoyan- y un importante desconocimiento del contenido de la norma, de la que el 45,2% no ha oído hablar. Hay aspectos, como el salarial, donde los ciudadanos son tajantes. El 90% es partidario de sancionar a aquellas empresas que paguen a sus trabajadoras sueldos más bajos que a los hombres por el mismo trabajo.
Ésa una de las medidas que se consideran prioritarias, junto con la flexibilidad de horarios para conciliar la vida laboral y familiar, quizá porque la discriminación retributiva de las españolas, con sueldos entre un 25 y un 30% inferiores a los de sus homólogos, es la más flagrante de todas para casi el 80% de los sondeados. También sufren más las mujeres las dificultades para cuidar una familia y trabajar fuera del hogar -lo cree el 77,8%- y, por lo mismo, la inmensa mayoría -un 92,5%- reclama políticas que corrijan este desequilibrio. Las cargas familiares están, además, en la raíz de otro déficit, el de mujeres en puestos directivos. El ascenso a puestos de responsabilidad en las empresas ocupa el tercer puesto entre las discriminaciones femeninas en España, según el CIS.
Ley garante
El barómetro de marzo muestra asimismo la convicción ciudadana de que en igualdad de condiciones las mujeres tienen que esforzarse el doble para demostrar su valía. Pese a ello, los españoles se muestran cautos en cuanto a las estrategias de discriminación positiva directa. Por ejemplo, más del 60% es partidario de garantizar por ley la presencia equilibrada de hombres y mujeres en los altos cargos públicos y en los puestos de poder en la empresa privada, pero ese mismo porcentaje es refractario a primar la contratación de féminas en lugar de varones en las mismas condiciones de formación y experiencia.
En términos generales, los españoles se pronuncian favor de la plena igualdad entre ambos sexos -está «bastante o muy a favor» el 94,2%-, porque cohesiona la sociedad y la hace más justa, facilita el desarrollo personal de hombres y mujeres y mejora la calidad de las relaciones humanas.