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Viernes, 28 de abril de 2006
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SOCIEDAD
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Una prisión asturiana se convierte en modelo europeo de reinserción social de presos
Las unidades terapéuticas y educativas de Villabona han logrado que más del 90% de los reclusos deje de delinquir
La prisión asturiana de Villabona no tiene nada que ver con las demás. Ni con las del resto de España, ni con las de Europa. «A veces, oigo a compañeros que me dicen 'Cuánto daría por volver a nacer'. Yo les contesto que si quieren, pueden volver a nacer mañana. ¿Qué te lo impide? Basta con decirse a uno mismo: voy a quemar todas mis naves, voy a pasar página y voy a empezar de nuevo». Carlos sabe de qué habla, porque lleva camino de cumplir 22 años en prisión como pago por cinco asaltos a entidades bancarias y un puñado grande de delitos menores. Una prisión asturiana se convierte en modelo europeo de reinserción social de presos
Una prisión asturiana se convierte en modelo europeo de reinserción social de presos
Los educadores García Zapico y Longoria, ayer en Bilbao. / B. CORRAL
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MODELO ALTERNATIVO
La cárcel debe entenderse como un espacio libre de drogas y violencia, sin grupos de presión. Los presos colaboran en su gestión. Todos los internos pueden participar en el programa. La Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) es un espacio de salud, reinserción, prevención y de apertura a la sociedad.

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El atracador de León, que cuenta ya los días para salir de la trena convertido en pintor, es sólo un ejemplo del trabajo que profesionales como Faustino García Zapico y Begoña Longoria han desarrollado en la prisión astur de Villabona, en colaboración con la población reclusa del centro. Las unidades terapéuticas y educativas (UTE) puestas en marcha en el penal en 1992, que buscan la rehabilitación social del preso y su reeducación de una manera integral, se han convertido en modelo de gestión penitenciaria, que ahora han comenzado a copiar otras tres prisiones españolas, las de Alicante, Madrid y Pontevedra.

El modelo de gestión de Villabona también se quiere trasladar a la realidad penitenciaria de A Coruña y Huelva. Los resultados obtenidos hasta la fecha han tenido tal alcance que la Unión Europea ha elegido España como responsable del programa de asesoría en gestión de prisiones para los países candidatos a formar parte de la comunidad. Los responsables de las UTE de la cárcel asturiana acaban de llegar de una visita a Rumanía para instruir a sus responsables sobre gestión de prisiones.

Trapicheo en el patio

Los pormenores del trabajo realizado en el centro asturiano se dieron a conocer ayer en la jornada de apertura del congreso de psicología de la infancia y la adolescencia, que se celebra este año en Bilbao, organizado por la Universidad del País Vasco (UPV). La primera unidad terapéutica de las tres que operan en Villabona nació con la década de los noventa, tras constatarse la amplia repercusión que había tenido en el ámbito penitenciario el auge que las toxicomanías alcanzaron en años anteriores. La mayoría de los reclusos habían llegado a prisión a causa de sus problemas con las drogas; y la cárcel, lejos de ser una alternativa social y terapéutica, se convertía en un refuerzo de todas esas conductas equivocadas.

La vida en las cárceles -según explicaron García Zapico y Begoña Longoria-, giraba, y gira, en torno a las drogas. No todos los reclusos son toxicómanos, pero una parte importante presenta un fuerte deterioro personal debido a la drogadicción. Las cárceles son también un espacio cerrado donde las mafias se mueven con soltura para «organizar la introducción, distribución y posterior extorsión de los consumidores».

Las unidades terapéuticas se presentan, frente a esta realidad, como un modelo innovador, «un espacio educativo y socializador», gestionado al 50% por funcionarios e internos. Presos de todo tipo y condición, toxicómanos o no, de primero y de segundo grado, se comprometen mediante un contrato a participar en un programa que les ayuda no sólo a abandonar las drogas, sino también a abrirse paso en la vida mediante la adquisición de formación profesional y una nueva educación en valores.

Los presos cuentan con el apoyo de los profesionales y, lo que es más importante, de sus propias familias. Nadie sale de prisión sin un destino, un empleo, un lugar en la vida. Los resultados hablan por sí solos. El 80%de los reclusos que salen de cumplir condena acaban volviendo a delinquir. En Villabona, sólo lo hace el 9,01%.



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