Los vecinos de Lutxana tuvieron ayer un despertar sobresaltado. Hacia las ocho de la mañana, una nube amarillenta cubrió el cielo de este barrio baracaldés. La densa columna de humo procedía de una fábrica de la empresa Fertiberia, la antigua Sefanitro. Enseguida se desató la alarma entre la población, si bien las autoridades verificaron una hora después que no existía «ningún peligro». Según confirmaron los análisis de la consejería de Medio Ambiente del Gobierno vasco, la mancha no era tóxica y tuvo su origen «en el arranque de uno de los motores de la planta».
Poco después de que se formara la nube, un fuerte olor a amoniaco se propagó por las calles de Lutxana. «¿Era insoportable! Apenas se podía respirar», protestó Marian Yugueros, cuya vivienda está situada a escasos metros de la factoría. Una vez efectuadas las pesquisas pertinentes, los técnicos del Ejecutivo autónomo detectaron «pequeñas cantidades de nitrógeno y amoniaco», que aparentemente fueron los causantes del hedor. La emanación tardó una hora en disiparse. «Nunca habíamos visto un humo tan denso por aquí», denunciaron los vecinos, que telefonearon a los servicios de emergencias.
Para explicar el suceso, los responsables de Fertiberia se remontaron al miércoles. A primera hora de la tarde, hubo un corte en el suministro eléctrico y, según desveló un portavoz de la compañía, se tuvo que poner en marcha el proceso de arrancado de la factoría. «El último motor en activarse ha sido el de la planta de ácido nítrico, sobre las siete de la mañana», precisó el representante de la empresa. Una hora después, surgió la humareda. «El Gobierno vasco y el Ayuntamiento estaban avisados. No ha habido ningún riesgo», remarcaron las mismas fuentes.
Informe técnico
En cualquier caso, el Departamento de Medio Ambiente de la Administración autónoma ha decidido abrir un expediente informativo a Fertiberia, «por si pudieran derivarse responsabilidades por su actuación». Un inspector de la consejería elaborará un informe para aclarar las causas exactas del incidente. Mientras tanto, los habitantes de Lutxana confiesan haber temido por su salud. «Menos mal que el viento soplaba hacia el norte y la capa se ha alejado en dirección a Erandio», se felicitó Andoni Ruiz, un joven de la zona.