 BANDEJA. Williams penetra ante Kurbanov y Smodis. / EFE |
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| CSKA MOSCÚ 84 - BARCELONA 75 |
Winterthur Barcelona: Williams (24), Navarro (10), De la Fuente (-), Fucka (2), Marconato (7) -equipo inicial-, Kakiouzis (5), Basile (8), Thornton (15), Cota (-), Trias (4) y Grimau (-).
CSKA Moscú: Holden (19), Langdon (13), Vanterpool (7), Smodis (17), Savrasenko (-) -equipo inicial-, Papaloukas (19), Van den Spiegel (5), Panov (4) y Kurbanov (-).
Parciales: 20-15, 38-34 (58-49), 52-57, 75-84
Árbitros: Jungebrand (FIN), Zavlanos (GRE) y Facchini (ITA). Eliminado Fucka (m.40). |
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El Barça tendrá que esperar otro año para ganar la Euroliga. El CSKA acabó con los sueños de los 'culés', que terminaron muy enfadados con los árbitros, excesivamente rigurosos en sus decisiones durante todo el encuentro. Desde el comienzo, el Barcelona comenzó con las filas prietas, desconfiado del poderío del CSKA, que se impuso en los dos últimos cuartos a un equipo azulgrana que terminó desquiciado. Ivanovic no mintió a nadie. En los días previos, había asegurado sólo se ganaba la Euroliga en la defensa. Y el técnico montenegrino se empecinó de que así fuera. Colocó a sus particulares torres gemelas (Marconato y Fucka) y a un perro de presa (De la Fuente) para que siguiera a todos los lados a Holden. El ensayo, en un principio le salió bien, pero después el Barça tuvo que rendirse al potencial de los rusos.
Una y otra vez, el CSKA se estrellaba contra los 215 centímetros de los dos barcelonistas. No sabía cómo deshacer el entramado del técnico montenegrino, que siempre hacía que sus jugadores acabaran 'empotrados' en alguno de los pívots. Además, el ataque funcionaba. Williams se erigió en el líder del equipo. Especialmente motivado, le imprimió una velocidad más de la normal a todas las acciones de sus compañeros, 'marginando' a los tiradores como Navarro y Basile.
Con el estadounidense y la aportación de los hombres interiores, el Barcelona se fue en el marcador (32-19, min. 17). Ettorre Messina tuvo que recurrir al banquillo para paliar la sangría. Sólo el esloveno Smodis mantenía con vida al CSKA. El italiano encontró al de siempre, a Papaloukas. El griego, líder de la cosmopolita plantilla, arengó a sus compañeros y aplicó la misma teoría que Ivanovic: apretar, nada de espacios y sudar la camiseta. La idea le salió bien ayudado por la actuación arbitral, que masacró al Barça. Marconato, Trías y Thornton acabaron el primer tiempo con tres personales en un partido bastante limpio. El antiguo equipo del Ejército rojo se sirvió de la coyuntura para irse al descanso perdiendo por cuatro (38-34).
Se van del partido
En el tercer cuarto, los jugadores de Ivanovic se fueron del encuentro. Cualquier contacto era falta. Y el más veterano fue el que antes perdió los nervios. El CSKA cosechó falta y técnica por las protestas de Fucka, que no se podía creer lo que estaba viendo. Quedaban 3:53 para el término del penúltimo cuarto y los rusos pasaron por encima del Barça. Holden, Papaloukas y Langdon encarrilaron la victoria con un parcial de 2-15 y cerraron ese periodo con cinco puntos arriba (52-57). El último cuarto acabó como un esperpento.