Es un enclave idílico. Alejado del mundanal ruido y, sobre todo, de la tentadora Feria de Abril. A diez kilómetros de Jerez de la Frontera. El hotel Montecastillo ha sido el lugar elegido por Lorenzo Serra Ferrer para recluir a sus jugadores durante la semana y preparar sin ningún extraño sobresalto el crucial encuentro de esta noche contra el Athletic. Una nueva concentración en un complejo que se ha convertido en talismán para los verdiblancos.
El 'romance' nació en la campaña 2000-01. A falta de dos jornadas para el final de Liga, el Betis se afanaba en conseguir el ascenso a Primera. El dúo técnico formado por Luis del Sol y Paco Chaparro apostaron por llevar a sus pupilos a este paraíso para los amantes del golf -cuenta con un campo diseñado por el mítico Jack Nicklaus y en el que se ha jugado una edición del Volvo Masters-. Surtió efecto. Dos victorias, una en casa contra el Recreativo (1-0) y otra en Jaén (0-2) devolvieron al equipo de Don 'Manué' a la máxima categoría del fútbol nacional.
Pretemporada y selección
Una vez en Primera, con el ahora idolatrado Juande Ramos en la otra parte de Sevilla, se repitió experiencia. En esta ocasión, en la pretemporada durante casi 20 días. El resultado de esta estancia no fue inmediato, pero al final del ejercicio el Betis consiguió el pase para la UEFA.
Debido a las supersticiones de Lopera, las siguientes pretemporadas tuvieron el mismo escenario. Los verdiblancos cogieron el fondo físico necesario en unos campos de fútbol diseñados por técnicos del Manchester United. Con Víctor Fernández en el banquillo, sin embargo, no se consiguieron las metas propuestas.
No se echó la culpa a Montecastillo. De hecho, en la precampaña 2004-05, ya con Serra Ferrer, volvieron a apostar por el mismo lugar. Sin embargo, los rectores del complejo sólo hicieron sitio para el caché del Real Madrid del breve Camacho, que ya preparó el Mundial de Corea y Japón de 2002 en este lugar.
Pero el Betis ha regresado. Ya lo hizo para preparar el derbi sevillano hace poco más de un mes. Un triunfo, polémico, fue el resultado. Y ahora repite experiencia para otro choque crucial, vital, casi definitivo. Los verdiblancos se aferran a los buenos augurios.