La Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK) salió ayer al pasado de las críticas lanzadas en los últimos días contra las cajas de ahorros vascas por no haber participado en el proceso de compra de Gamesa Aeronáutica, que pasará a estar controlada a partir de ahora por un consorcio liderado por la Caja de Castilla-La Mancha.
En un comunicado, la entidad vizcaína rechazó las acusaciones de pasividad lanzadas por el alcalde de Vitoria y presidente del PP de Álava, Alfonso Alonso, quien señaló que la ausencia de las cajas vascas de este proceso de compra puede conducir a un alejamiento de los centros de decisión de la compañía aeronáutica. La entidad financiera que preside Xabier Irala rechaza cualquier responsabilidad sobre el futuro de esta empresa y recuerda que las consecuencias de la operación, positivas o negativas, serán por un lado de quienes han tomado la decisión de desprenderse de la firma y también de las instituciones alavesas -Ayuntamiento de Vitoria y Diputación foral-, que «tienen la capacidad institucional de facilitar los procesos de implantación de las industrias en el territorio».
Para la BBK, existe una clara relación entre el fracaso de la integración de las tres cajas vascas y lo que ha sucedido ahora con la venta de las acciones de Gamesa Aeronáutica. «Es preciso recordar -señala el comunicado emitido ayer- que fueron el alcalde de Vitoria y el diputado general de Álava quienes se opusieron visceralmente al proceso de fusión de las cajas vascas, cuando uno de sus principales objetivos era, precisamente, poder solventar posibles problemas de tamaño de Caja Vital para acudir a una operación de este estilo».
En la misma línea, la entidad financiera vizcaína apuntaba que «quien ejerce la función pública debe ser coherente con el resultado de sus decisiones y no imputar a terceros la responsabilidad sobre las consecuencias de los errores propios».