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Sábado, 29 de abril de 2006
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El asesinato de la hermana de Gaviria sacude la campaña electoral colombiana
El presidente Uribe teme una cadena de crímenes para «atormentar al país» y ofrece una recompensa millonaria
El asesinato de la hermana de Gaviria sacude la campaña electoral colombiana
DUELO. Familiares de Liliana Gaviria velan su cadáver en el municipio de Pereira. / REUTERS
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El asesinato en la noche del jueves -madrugada de ayer en España- de Liliana Gaviria, hermana del ex presidente de Colombia César Gaviria, ha conmocionado al país latinoamericano. Desde el actual mandatario, Álvaro Uribe, -quien dijo temer una cadena de crímenes para «atormentar al país» y ofreció una recompensa de 340.000 euros- a otros candidatos presidenciales, dirigentes de partidos políticos y la sociedad en general expresaron su dolor.

El asalto se produjo cuando regresaba en coche a su domicilio, una zona residencial de Pereira, la capital de la provincia de Risaralda, donde dirigía la constructora Conurbanos en sociedad con sus hermanos. El vehículo fue interceptado y hubo un intercambio de disparos que acabó con la vida del escolta. El cadáver de la mujer apareció en unos matorrales, a tres kilómetros de allí.

Los cuerpos de seguridad tratan de determinar sí la hermana de quien fue también secretario general de la ONU murió durante el intercambio de disparos o después de ser raptada. «Todo indica que pudo fallecer en el camino y que dejaron abandonado su cadáver», consideran.

El director del Instituto de Medicina Legal, Máximo Alberto Duque, confirmó que una bala causó a Liliana Gaviria «una herida cardiaca absolutamente letal» que hubiera matado a cualquiera, aunque fuera trasladado con urgencia a un hospital».

El vicefiscal general, Jorge Armando Otálora, precisó que el cuerpo sin vida presentaba en una ceja «un golpe contundente que al parecer se produjo cuando la tiraron del vehículo» y añadió que el proyectil penetró por el abdomen y se alojó en el corazón.

Zona estratégica

Liliana, de 52 años y madre de dos hijos, era la única de la familia que permanecía en esa región, una de las de mayores índices de criminalidad y disputada por su situación estratégica tanto por las guerrillas, como por los paramilitares y los narcotraficantes.

El presidente Uribe se desplazó ayer hasta Pereira para dirigir un consejo de emergencia, visitar la capilla ardiente y confortar a los familiares. La víspera, visiblemente desencajado, anunció la noticia. «Nos duele muchísimo que ocurran estos crímenes», dijo ante un foro de empresarios. Aseguró que el éxito para lograr que el asesinato no quede impune «será también el éxito que nos ayudará a que Colombia frente cualquier designio terrorista».

Esta muerte provoca estupor y conmoción, especialmente porque se produce a un mes de las presidenciales y afecta al Partido Liberal, presidido por César Gaviria y que presenta a Horacio Serpa como candidato. Él y el representante de la izquierda, Carlos Gaviria, sin relación alguna con la fallecida, serán los hombres que competirán con Uribe el próximo 28 de mayo en la segunda vuelta.



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