Los responsables de la Guardia Civil estiman que ETA ha repartido en las últimas semanas más de mil bonos para recaudar dinero entre simpatizantes de la izquierda abertzale, según una extrapolación de los datos reunidos en la investigación abierta tras la interceptación de una partida de estos vales en Abadiño. Las pesquisas también han revelado que esta campaña se encuentra en manos de Ekin, el colectivo sustituto de Kas ilegalizado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en 2000 y que últimamente había comenzado a reactivarse.
La Guardia Civil tuvo conocimiento de la existencia de estos bonos el 18 de abril, después de detener fortuitamente en un control de carretera al ex portavoz de Jarrai y también miembro de Ekin, Ibon Meñika. En el interior de su vehículo se localizaron noventa de estos bonos, en los que se reclama una cantidad de 60 euros y figura el anagrama de la banda. El joven fue encarcelado por un delito de colaboración con ETA. Seis días más tarde el instituto armado detuvo en Bilbao a la empleada de LAB Sandra Barrenetxea, acusada de participar en la trama. La joven ingresó en prisión el jueves. La operación continúa abierta ya que no se ha desentrañado aún el funcionamiento de la red ni se ha localizado a todos sus miembros.
Según las investigaciones policiales, la distribución de estos bonos no estaba centralizada en Vizcaya, por lo que se considera que Meñika era únicamente el encargado de repartirlos en el territorio. La fuente inicial desde donde se produjo la distribución se encontraba en Guipúzcoa, aunque no se descarta que hubiesen llegado a Euskadi desde Francia, donde podrían haber sido impresos. Meñika, que habría recibido al menos 300 de estos vales, en el momento de su arresto ya había repartido la mayor parte en locales de la izquierda abertzale. Uno de ellos, la herriko taberna de Zamudio, fue cerrada de manera temporal por la Guardia Civil. El juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso, Fernando Grande-Marlaska, decidirá la próxima semana si clausura definitivamente las dependencias. El magistrado tomó ayer declaración a los miembros de la junta directiva de la asociación cultural que regenta la herriko. La Fiscalía no consideró necesario cerrar el establecimiento, mientras que las acusaciones particulares exigieron la clausura.
La trama
Según las estimaciones de la Guardia Civil, la banda podría haber repartido otros 300 bonos a los respectivos responsables de Ekin en Álava, Guipúzcoa y Navarra, lo que supondría una partida total de 1.200. No obstante, los expertos creen que la cifra real puede ser algo mayor si los encargados de Ekin han decidido que en algunas provincias es necesario aumentar la oferta.
En el caso de que la totalidad de los bonos haya podido ser entregada, la banda podría haber recaudado por este sistema alrededor de 72.000 euros. No obstante, los investigadores consideran que los miembros de Ekin se han desecho de gran parte de los vales tras la detención de Meñika.
La Guardia Civil, además, indaga sobre la participación de Ekin, un colectivo que se creía desaparecido, en la trama de venta de bonos. La organización se creó en 1999, en plena tregua de ETA, para sustituir a la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS). Su historia resultó efímera, ya que fue ilegalizada por Garzón en 2000. El auto del magistrado por el que se prohibían sus actividades afirmaba que el colectivo se dedicaba, entre otras funciones, a colaborar en la financiación de la banda terrorista, así como a marcar la estrategia de los atentados y la kale borroka.