La Audiencia Nacional condenó ayer a 323 años de cárcel a dos de los miembros del 'comando Madrid' que el 28 de junio de 2001 asesinaron al general de brigada del Ejército Justo Oreja Pedraza con una bicicleta bomba.
El tribunal considera que Ana Belén Egües y Aitor García son autores de un delito de asesinato terrorista, 17 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa -por los heridos en el atentado-, dos delitos de estragos, uno de robo de automóvil y otro de falsificación de documento oficial.
La pena incluye el alejamiento de los terroristas de sus víctimas. Por ello, el tribunal también prohíbe a los condenados aproximarse o comunicarse con la viuda e hijos del general durante cinco años y también volver o acudir a Madrid o al lugar de residencia de estos familiares por el mismo tiempo.
La sentencia indica que los dos condenados, junto a otros miembros del comando, investigaron los movimientos habituales del general y que el 28 de junio de 2001 colocaron una bicicleta bomba junto al número 134 de la madrileña calle López de Hoyos, con una carga explosiva de tres kilos, que Aitor García activó mediante un mando a distancia al paso del vehículo del militar.
Egües y García Aliaga fueron detenidos en noviembre de ese año, minutos después del atentado contra el secretario general de Política Científica, Juan Junquera, que resultó herido leve. La detención fue posible gracias a un ciudadano que sospechó de ellos, les siguió en su vehículo y comunicó a la Policía dónde estaban los etarras.