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Sábado, 29 de abril de 2006
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POLÍTICA
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El Gobierno cambia por sorpresa al jefe del Ejército, dañado por el 'caso Mena'
El nuevo titular de Defensa toma una decisión que Bono consideró inoportuna el pasado enero El Ejecutivo descarta nuevos cambios en la cúpula militar
El Gobierno cambia por sorpresa al jefe del Ejército, dañado por el 'caso Mena'
Alonso saluda al general Villar Turrau el día que tomó posesión como ministro de Defensa. / EFE
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El Gobierno relevó ayer al jefe del Estado Mayor del Ejército, José Antonio García González, tras sólo dos años en el cargo. El ministro de Defensa propuso al Consejo de Ministros el cese del alto mando, cuya imagen quedó dañada a raíz de su gestión en el 'caso Mena', protagonizado por el ex jefe de la Fuerza Terrestre José Mena, su amigo y compañero de promoción. Alonso no llegó a sintonizar con el general y esta semana ha tomado una decisión que, según fuentes militares, ya estudió en enero José Bono. El teniente general Carlos Villar Turrau -hasta ahora al frente de la Dirección General de Armamento y Material- ocupará el puesto.

La vicepresidenta primera aseguró que el cese no tiene relación alguna con el papel de García González en la crisis provocada por la intervención de Mena en la Pascua Militar de Sevilla, durante la cual invocó una eventual intervención de las Fuerzas Armadas si el Estatut rebasaba la Constitución. María Teresa Fernández de la Vega argumentó que el cambio ha venido «determinado por la conveniencia de designar a una persona que, dada su experiencia internacional, encaja mejor con el impulso que se quiere dar desde el Ejecutivo a la política europea de Seguridad».

Villar Turrau llegó a su último puesto por designación del Gobierno Aznar, y el 30 de julio del año pasado ascendió a teniente general. De acuerdo con el currículo difundido por Defensa, posee una «intensa experiencia» en el ámbito internacional: en los últimos años ha tenido un «papel relevante» en la creación de la Agencia Europea de Defensa, de cuyo comité director es miembro. Con anterioridad, fue presidente del grupo de estudios sobre las Fuerzas Armadas profesionales y subdirector general de tecnologías y centros en la Dirección General de Armamento y Material.

José Antonio Alonso ya expresó al asumir su cargo que entre sus prioridades estaba trabajar por una «auténtica» política común de Seguridad y Defensa en la UE. Con todo, y según las explicaciones de la vicepresidenta, el Gobierno considera que el relevo de García González es más que suficiente para hacer frente a este objetivo. Eso dio a entender cuando aseguró que descarta emprender «cualquier otro tipo de cambio» en la cúpula militar.

El cese del general García -que a sus 63 años pasará a la reserva- fue recibido con sorpresa en el propio cuartel del Ejército de Tierra. Era conocido el malestar de Bono con su actuación del pasado enero. Sobre todo, porque los discursos que pronuncian los generales en sus actos públicos deben recibir el visto bueno de esta autoridad militar, lo que quiere decir que la polémica intervención de Mena pasó el filtro por acción u omisión. Aun así, se pensaba que las aguas habían vuelto a su cauce, y más después de que Alonso se llevara a García González a Afganistán en su primer viaje como ministro de Defensa; detalle que muchos interpretaron como espaldarazo. Sin embargo, algunas fuentes próximas a Defensa apuntan que fue en ese viaje cuando el ministro constató su falta de sintonía con el militar y cerró su decisión de relevarle.

Tercero en tres años

Los teléfonos comenzaron a sonar en el cuartel general a las 7.30 de ayer y la noticia se divulgó con gran rapidez. Alonso anunció su decisión en el Consejo Superior del Ejército, que presidió por primera vez ante el propio general saliente, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán, y todos los tenientes generales en activo. Después se dirigió al Consejo de Ministros para ejecutarla.

La sorpresa no se sustenta sólo en el hecho de que hasta ahora el ministro no hubiera mostrado sus intenciones, sino también en que Carlos Villar será el tercer JEME en tres años. El primero fue el teniente general Luis Alejandre, destituido por Bono en junio de 2004, en una remodelación que se asoció a lo ocurrido tras el accidente del 'Yak-42'. Llevaba sólo dos años en el cargo. Esto -y el deseo de no armar más revuelo- es supuestamente lo que llevó al anterior titular de Defensa a reconsiderar el relevo de García González y optar tan sólo por el cese de Mena. Cese fulminante al que, por cierto, y de acuerdo con fuentes militares, el entonces JEME opuso resistencia.

Alonso, informado de lo ocurrido por Bono, decidió que éste era el momento adecuado para llevar a cabo el relevo.



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