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Sábado, 29 de abril de 2006
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POLÍTICA
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El ex director de la Guardia Civil dice que pactó su cese con Zapatero
Arruche, que pasa a dirigir el Mando Aéreo, niega haber sido un «hombre de Bono»
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El ya ex director de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, aseguró ayer que su cese fue pactado con el presidente del Gobierno, antes incluso de que Rodríguez Zapatero remodelara su gabinete el pasado 7 de abril. El general del Aire se despidió del cuerpo en Valdemoro, en el cuartel más emblemático de la institución armada, al mismo tiempo que el Consejo de Ministros aprobaba el nombramiento de su sucesor, el balear Joan Mesquida, que tomará posesión del cargo la semana próxima.

La destitución fue «consensuada entre la Presidencia y yo, fue de común acuerdo porque pensamos que era lo mejor para la Guardia Civil», insistió Gómez Arruche, que explicó que no ha habido ningún hecho concreto que haya precipitado su destitución. Asimismo, agradeció el respaldo del Ejecutivo y del Ministerio de Interior durante los dos años que ha dirigido el cuerpo. En ese sentido, negó haber tenido discrepancia alguna con el ex titular de Interior, José Antonio Alonso, al que calificó de «un buen amigo para toda la vida».

Según el ex alto cargo de Interior, sus supuestas desavenencias con Alonso sólo son «mentiras». Gómez Arruche señaló que desde el principio de su mandato, los sectores que se negaban a que un militar volviera a dirigir a la Guardia Civil vertieron contra él continuas «falsedades» y «engaños», como que era masón, primo de una mujer de un ministro o íntimo amigo de José Bono.

'Caso Roquetas'

El ex director, al que el Consejo de Ministros nombró ayer general jefe del Mando Aéreo General, negó de manera tajante haber sido «un hombre de Bono» en el Ministerio de Interior e, incluso, conocer al ex ministro antes de dirigir la Guardia Civil.

Gómez Arruche, que dijo haberse sentido «integrado» en la institución armada desde «la primera semana», no eludió las preguntas sobre el más delicado de los asuntos que le ha tocado vivir en estos dos años y que supuestamente le costó más de un problema con Alonso: el 'caso Roquetas'. El militar, que fue desautorizado por Interior cuando minimizó la muerte de un agricultor en un cuartel de la Guardia Civil en Almería, insistió ayer en que sus palabras se malinterpretaron y que sólo quiso defender la trayectoria de los agentes.

El general del Aire, que presidió la clausura de las maniobras de la Gendarmería Europea, confesó no haberse sentido nunca «desilusionado» durante los 24 meses al mando del cuerpo, pero tampoco le apena volver a la vida militar. «Mi vida no es ser político ni dedicarme a la opinión pública, soy militar y pretendo seguir siéndolo», concluyó.



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