Aprovechable tripleta la del jueves en el 18º Villa de Bilbao. Con adelantar que dos grupos merecerían llegar a la final... Abrieron los invitados durangueses Argamboys, sustitutos de Smile. Eran cinco, les faltó el guitarrista y, a pesar de su verdor, entretuvieron con rock flequilludo vía Flamin' Groovies, piano tipo Lime Spiders, pose chulita a lo Hot Dogs y tumbaos tipo Diamond Dogs.
Luego dejaron el listón por las nubes y a la audiencia danzando febril los franceses Shaolin Temple Defenders, hacedores de soul cromado reproducido con clase impactante. Eran siete tíos trajeados que parecieron más por lo bien conjuntados que sonaron; buf, vaya arreglos los de viento. Nos lanzaron un listado con el porte de Gil Scott-Heron e Isaac Hayes, el golpe rítmico de James Brown y la atinada recreación del James Taylor Quartet o el Sugarman Three. Deberían divertirnos en la final, pero quizá el jurado les tilde de 'revisionistas'. Sería una pena.
Cerraron los barceloneses Mendetz, potente y quirúrgico cuarteto con sonidazo y personalidad, canciones completas y arreglos efectistas adscritos a una moda actual, un revisionismo sí aceptado, el del funk punk nuevaolero donde se dan la mano Joy Division, Standard, Bloc Party y El Columpio Asesino.