Romano Prodi consiguió estrenar por fin ayer su mayoría absoluta raspada en el Senado, de sólo dos escaños de ventaja, y su candidato, Franco Marini, fue elegido presidente de la Cámara en la tercera votación. Sin embargo, antes tuvo que pagar el peaje de los dos escrutinios frustrados del viernes, que arruinaron su objetivo de ofrecer de entrada una imagen de unidad y solvencia en el centro-izquierda. No se sabe si fue por estupidez reiterada o por simple traición, pero lo cierto es que al menos tres senadores que teóricamente apoyaban a La Unión de Romano Prodi le dejaron tirado en la decisiva votación del viernes y la madrugada de ayer en el Senado.