El Correo Digital
Domingo, 30 de abril de 2006
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GUIPÚZCOA
El Eibar quería aprovechar la inyección de moral que le había proporcionado su triunfo en el feudo del Ciudad de Murcia para seguir avivando la llama de la esperanza, pero el Tenerife, uno de los pocos rivales directos que ya le van quedando al cuadro armero, quiso recordarle que esta temporada no parece haber milagro posible que le salve de caer por el precipicio. Los eibarreses, tanto los jugadores como los aficionados, lo dieron todo en el campo, pero eso no impidió que se diera otro doloroso e injusto paso más hacia el abismo. Como ha ocurrido ya tantas veces en el presente ejercicio, el rival de turno se llevó un triunfo sin merecerlo y, desde luego, ayer sin apenas buscarlo.
Una derrota más, y una jornada menos. La salvación ya casi no depende ni siquiera de un milagro. Tras la derrota de ayer ante un rival directo como el Tenerife, ni siquiera el más optimista puede pensar ya en que aún es posible la salvación. Bien es cierto que el Eibar no cuajó un gran partido, pero también hay que reconocer que no le está acompañando la suerte a lo largo de toda la temporada.
Siete puntos en tres partidos. Ese es el bagaje de Bernd Krauss al fente del banquillo del Tenerife. Ayer volvió a ganar sin un juego brillante en Ipurúa y dio un paso muy importante dentro de su lucha por la permanencia. «Estoy muy feliz con el resultado, aunque no con el juego. Lo siento por el Eibar, pero nosotros también necesitábamos los puntos».
Unas veces se pierde de manera injusta y otras se gana casi sin esperarlo. En esta ocasión al Eibar B le tocó embolsarse los tres puntos en el último minuto cuando por juego y por ocasiones parecía indicar que se iba a quedar sólo con uno y, de esta forma, hundió aún más a un Aurrera de Ondarroa, que se ve empujado hacia el descenso a Preferente.
El Elgoibar se alió con la fortuna para llevarse el triunfo de Indautxu gracias a un gol de Iribar en el tiempo de descuento. Los rojiblancos recogían un premio que llevaban varias semanas buscando, aunque en otras citas lo merecieran más que ayer.
El Arrate se congració con la victoria que se le negaba desde los albores de la Navidad y lo hizo a través de un partido muy completo en la difícil pista del Keymare Almería. Después de cuatro meses sin saborear el triunfo, el conjunto de Jorge Dueñas pudo hacerlo a domicilio y con una autoridad inesperada, porque dominó en el marcador de principio a fin, sin agobios, y ni siquiera necesitó del concurso de Dalibor Cutura, quien a pesar de sentarse en el banquillo por segunda semana consecutiva fue reservado, toda vez que no se quiso forzar el hinchado tobillo del central.

Vocento