El Correo Digital
Domingo, 30 de abril de 2006
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LA RIOJA
El Darien tiene en su mano acariciar el ascenso con la punta de los dedos. En Granada, una ciudad en la que la leyenda se respira y casi se puede tocar, el equipo riojano puede quedarse a las puertas de la mejor liga del mundo de balonmano. El empate de ayer del Pozoblanco ante el Pilotes no altera el sueño de los de Suárez: todo sigue estando de su lado, y una victoria esta mañana (12.30 horas, por TVR) ante el Universidad de Granada permitiría que el 6 de mayo hubiera fiesta grande en Logroño si se vence al Villa de Aranda.
El Prasa Pozoblanco sumó un empate frente al mejor equipo de la segunda vuelta, el Pilotes Posadas, en un partido en el que los locales pudieron sentenciar en el primer tercio del partido y que condena a los cordobeses a esperar dos tropiezos consecutivos del Darien -algo casi improbable- en los tres choques que aún le restan por jugar y, de esta manera, lograr el ascenso a Asobal.
El mayor rival del Logroñés en esta recta final de temporada es la propia competición. Una Tercera división excesivamente cómoda para los equipos punteros provoca situaciones como la de ayer. Que un Logroñés superior al Arnedo en todas las facetas del juego acabe perdiendo la pelota y logrando una victoria por la mínima cuando pudo hasta haber goleado si hubiera rematado bien.
Juan Carlos Herrero respiró tranquilo al término del partido. Su equipo había ganado -lo habitual- pero lo había logrado por un resultado excesivamente justo -algo casi fuera de lo normal- para un Logroñés que superaba en todos los aspectos a su rival de ayer. Y Herrero respiró tranquilo porque «a pesar de que el resultado nunca ha corrido peligro porque hemos tenido el encuentro controlado, sí que es cierto que ha sido raro porque por momentos nos han dominado en el centro del campo».
El Haro se queda sin objetivos. La Oyonesa, el rival que le dejó 'tocado' en la primera vuelta, vuelve a colocarlo le fuera de la lucha por las dos plazas que otorgan el pasaporte a la fase de ascenso, a pesar igualar sobre la campana un partido que tenía perdido. El punto, de no mediar ningún milagro que no entra en las cábalas de nadie, es completamente insuficiente y cierra, además de la temporada, un partido salpicado de sucesos que acabaron siendo determinantes.

Vocento