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Domingo, 30 de abril de 2006
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CULTURA
LA OREJA DE VAN GOGH, GRUPO POP
«Hemos perdido bastante de nuestra inocencia»
Diez años y cinco millones de discos después, la banda apunta a la madurez con su nuevo álbum. «Mantenemos la ilusión por la música, aunque de otra manera»
«Hemos perdido bastante de nuestra inocencia»
FRESCOS. Los cinco integrantes de La Oreja de Van Gogh posan junto al museo Guggenheim durante su visita de promoción a Bilbao, el viernes. / FOTOS: BERNARDO CORRAL
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'GUAPA' A CINCO VOCES
Desde su formación, hace diez años, han publicado tres discos de estudio -'Dile al sol' (99), 'El viaje de Copperpot' (00) y 'Lo que te conté mientras te hacías la dormida' (03)- y el directo 'LODV en directo' (04).

Han vendido más de cinco millones de copias y han logrado 26 discos de platino en España (otros tantos en Europa) y permanecer hasta 75 semanas consecutivas en la lista Billboard de pop latino.

Su caja retrospectiva de 5 CD ha liderado las listas de ventas, un hito sin precedentes en la música española.

'Guapa' es el primero que se edita en España con un formato para su reproducción en teléfono móvil.

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Llevan dos semanas atrapados en un maratón promocional que para cualquier grupo del estatus que ya han logrado resultaría monótono y rutinario. Pero ellos dicen estar «encantados» de poder hablar de su nuevo retoño, su cuarto disco de estudio, que han titulado 'Guapa'. Once nuevas canciones que definen como «la historia de quien no se da por vencido en el maravilloso viaje de encontrarse a sí mismo, de quien acepta cumplir años y seguir teniendo miedos».

Si no fuera por ese paso del tiempo, por esos diez años de carrera que acaban de glosar en una caja antológica que copó las listas de ventas en vísperas de su nueva entrega, casi se diría que siguen teniendo un poco de niños con zapatos nuevos. Pero esa sensación se desvanece con una simple mirada a sus logros, concretados en cinco millones de discos vendidos y centenares de conciertos a ambos lados del Atlántico. Puede que la crítica les tache de pueriles o blandos, pero ningún grupo antes en la música española había conseguido sintonizar en tan poco tiempo con un público tan amplio cultivando un pop amable y familiar que, aunque filtre cada vez más influencias (algo de distorsión rockera, electrónica, reggae y música ranchera aliñan sus nuevos temas), sigue siendo asimilable por la simpleza de sus arreglos y sus textos.

«Somos lo que parecemos», dicen con una naturalidad que resultaría poco creíble en otro grupo con su nivel de fama y dinero. Pero, en las distancias cortas, La Oreja de Van Gogh transmite la sensación de ser como el algodón, que no engaña. Esa naturalidad de la que dicen pecar quizás explique en buena medida su éxito abrumador, que se disponen a rentabilizar con muchos meses de conciertos. En vísperas de sus primeros bolos en ultramar, hablamos con la 'familia' que forman Amaia Montero (voz), Pablo Benegas (guitarra), Xabi San Martín (teclados), Álvaro Fuentes (bajo) y Haritz Garde (batería).

-Han cumplido su primera década como grupo. ¿Con qué balance? ¿Se reconocen al echar la vista atrás?

-Xavi San Martín: Depende de qué foto miremos. La verdad es que casi nos vemos mejor en las de ahora. Cuando miramos las primeras que aparecen en la caja que acaba de salir, te das cuenta de lo críos que éramos. No teníamos ni idea de dónde nos metíamos ni de lo que el grupo acabaría siendo para nosotros y para mucha gente.

-Pablo Benegas: Han sido diez años increíbles a todos los niveles, tanto en lo personal como en lo profesional. Hemos dedicado al grupo los mejores años de nuestras vidas. Compartir tantas experiencias nos ha ayudado a conocernos y a aprender a encarar la vida de otra manera. Hemos pasado tanto tiempo juntos que el grupo ha acabado convirtiéndose en una familia.

-Amaia Montero: El balance sólo puede ser bueno; la sensación es, sobre todo, de agradecimiento a las personas que nos han ayudado a cumplir un sueño. Al mirar atrás, se agolpan tantos recuerdos que es difícil destacar un momento.

Pasión o seguridad

-Sus logros comerciales les convierten en uno de los grupos de más éxito de la historia del pop español. ¿No seguirán diciendo que no han cambiado ?

-A.M.: Cuando empezamos teníamos 20 años y ahora rondamos los 30, así que, como todo el mundo, hemos pasado de la ilusión y los planes de futuro a llevarte los primeros chascos y mirar las cosas con una cierta distancia.

-P.B.: Mantenemos la ilusión por la música, aunque de otra manera. Somos como esas parejas a las que se les ha pasado el fuego de la etapa pasional y están en ese otro momento del amor que es más sereno y seguro.

-X.S.M.: Hemos perdido mucha de nuestra inocencia, pero es algo inevitable que a todo el mundo le va pasando con los años. El tiempo te enseña a enfrentarte al trabajo y la vida, en general, de otra manera. El grupo sigue siendo muy importante para todos, pero también cuidamos cada vez más nuestra parcela individual. Por lo demás, tampoco hemos cambiado tanto, seguimos haciendo básicamente lo mismo y tenemos las mismas amistades. Quizás no sudemos para pagar la hipoteca, pero nada más.

-A.M.: ¿Cómo que no! Sudamos todos, y tú el que más.

-Haritz Garde: Hemos cambiado a muchos niveles. Lo mismo que al principio reconocíamos nuestras limitaciones, también te digo que, después de todo lo que hemos trabajado, somos musicalmente mucho mejores. Y, por supuesto, también tenemos una madurez que antes no podíamos tener.

-Álvaro Fuentes: Seguimos manteniendo ese impulso de juntarnos en el local a componer y ensayar, pero la música ha pasado de ser un 'hobby' de juventud a un trabajo al que hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. Hay una visión romántica del compositor, pero acabas dándote cuenta de que para lograr unos resultados hay que echarle horas; la musa te debe pillar trabajando.

-Por vez primera, un disco de La Oreja ha tenido una gestación complicada. Ha acabado editándose con bastantes meses de retraso ¿A qué se ha debido?

-P.B.: Ha sido un cúmulo de circunstancias. Primero, la compañía lo quería sacar en septiembre por cuestiones de 'marketing', pero les dijimos que no iba a estar porque mientras grabábamos seguían saliendo temas que nos gustaban y por los que merecía la pena esperar. Y luego, para colmo, en el estudio del sur de Francia en el que estábamos cayó un rayo tremendo que fastidió la mesa de mezclas y tuvo que venir un técnico de Londres a arreglarla. Así que la compañía tuvo que esperar y sacaron la caja, que no estaba prevista, y que ha funcionado muy bien.

-X.S.M.: Es normal que al hacer un disco se produzca algún atasco creativo. Estás muy concentrado en lo que haces y una idea puede llevarte a otra, y así las cosas se van enredadando y yendo por caminos interesantes que quieres explorar. Además, nos tomamos nuestro tiempo para componer, tenemos ese punto de neurosis meticulosa que nos ayuda a ser perfeccionistas.

-A.M.: También tuvo que ver el estrés acumulado después de la última gira que hicimos por Latinoamérica. Allí combinamos los conciertos con la promoción, y es una locura. Al final, el sitio donde más tiempo tenemos para descansar es el avión. Cuando llegamos, empezamos a componer con vistas a acabar en Navidad, pero no pudo ser. Sobre todo, queríamos estar satisfechos con lo que hiciéramos.

-Y entonces se empezó a hablar de supuestos problemas internos en el grupo. ¿Han pasado alguna vez por algo parecido a una crisis?

-P.B.: No ha habido nada de eso, lo único que hubo es la necesidad de parar porque, después de dos meses encerrados, hubo una especie de saturación. Necesitábamos un respiro para coger fuerzas. Pero es que no podemos evitar involucrarnos mucho en lo que hacemos.

-A.M.: Cualquiera que nos vea o esté un tiempo con nosotros se da cuenta de que no hay ningún problema y que nos seguimos llevando muy bien. Lo que pasa es que, de cara a escribir algo, es mucho más interesante lo otro.

-¿Les molestan los bulos que hay en torno al grupo? De ustedes ha dicho desde que les grabaron su primer disco, hasta que les decían cómo vestirse. Por no hablar de las relaciones que le han sacado a Amaia con futbolistas como Guti

-X.S.M: Se han dicho muchas cosas con total desconocimiento de causa. Nunca hemos ocultado las limitaciones, pero siempre hemos sido lo contrario a un grupo teledirigido; componemos, arreglamos y tocamos nuestras canciones. Nos han propuesto cosas, pero siempre hemos tenido el control. Y no hay más que vernos para darse cuenta de que no tenemos un estilista.

-A.M.: Sí, a veces las informaciones se tergiversan o, directamente, se inventan; hay mucha envidia y mentiras, pero aprendes a pasar de todo y no darle importancia. Hoy te sacan una foto con cualquiera y ya se inventan cualquier cosa ridícula. Yo soy amiga de Arancha (de Benito, mujer de Guti) y nada más. Sigo soltera y sin compromiso.

-A.F.: Estamos al loro de lo que se comenta en los blogs. Parece que siempre hay como un interés por darle la vuelta a todo.

La esencia

-Quizás es que son demasiado normales para ser estrellas del pop.

-X.S.M.: A lo mejor pecamos de eso, de ser demasiado normales. Es como si alguien de un grupo famoso no pudiera ser como el vecino de al lado. Pero es que nosotros no somos estrellas del pop; la estrella es el grupo, porque, quizás con la salvedad de Amaia, que es la que da la cara, el resto no somos conocidos. Como mucho, se dice de nosotros: «¿Mira, el que toca en La Oreja!».

-A.M.: Hay gente que habla de nosotros y que se decepciona cuando comprueba que somos lo que parecemos y que nos llevamos bien. Hemos demostrado que es posible tener éxito y seguir siendo tú. Vivir en San Sebastián te permite seguir yendo al súper a comprar y a los bares de siempre.

-P.B.: Lo que pasa es que, en estos tiempos, los medios han cambiado el concepto de la fama o la popularidad. Hoy un cantante y un actor parecen mucho más accesibles que antes, con la Garbo o Bogart, de quienes se tenía una visión idealizada.

-Sin perder su sello, en 'Guapa' pican un poco de otras músicas como el reggae, la electrónica y la ranchera. ¿Tratan de sacudirse el estigma de grupo de pop facilón y ñoño?

-A.M.: Nos abrimos a influencias porque tratamos de evolucionar y no repertirnos, pero somos, sobre todo, un grupo de pop. Si el pop es ñoño, pues somos ñoños.

-H.G.: Hemos ido probando las cosas que surgían. Hacemos un reggae que a lo mejor no lo es, pero así nos sale a nosotros, y lo mismo pasa con la ranchera y la electrónica.

-X.S.M.: Había un deseo de demostrar que somos un grupo vivo que crece con cada disco. No somos un grupo con una fórmula. La filosofía que hay detrás es la de cinco amigos que hacen canciones sobre lo que sienten o lo que ven en su entorno. Habremos viajado mucho y vendido muchos discos, pero conservamos esa esencia.

-¿Habra Oreja de Van Gogh dentro de otros diez años?

-X.S.M.: Quién sabe, a lo mejor estamos cuarentones y con hijos y necesitamos adaptarnos a esas circunstancias.

-A.F.: Tocaremos una vez al mes en el Kursaal y sitios por el estilo.

-A.M.: Lo que seguro que no estamos es girando a los sesenta como los Rolling Stones.



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