La clave para continuar al pie del cañón está en no «perder la ilusión y seguir preparándose». Al menos ,es la fórmula que funciona a las jóvenes promesas de la lírica. Y el mejor lugar para demostrarlo: el escenario. La Primavera Musical Vizcaína, organizada por la Asociación de Amigos de Alfredo Kraus (Amak) con la colaboración de EL CORREO, brinda una oportunidad a los nuevos valores «para darse a conocer al público por diversos pueblos con unos recitales», destaca Jesús María Casado, presidente de la organización.
El viernes, inaugurarán en Galdakao la cuarta edición, donde presentarán el programa de este año. 'L'Elisir d'amore', de Donizetti arrancará el concierto, «una ópera corta, sencilla y con una música amena, propicia para un primer contacto. Además, este año habrá como novedad una semirrepresentación», explica Casado. En ella participarán la joven soprano polaca Dorota Grzeskowiak, el tenor vizcaíno Andeka Gorrotzategui y el bajo pasaitarra Imanol Elizasu, acompañados de la pianista bilbaína Itziar Barredo, asidua de la Primavera Musical.
«Hay que invertir en cultura. El éxito está garantizado en recitales como este», reivindica Barredo, que se encarga de la coordinación. A sus 37 años es la veterana del grupo con una gran experiencia. Algo que no evita que pueda descuidar su formación. «No dejas de estudiar nunca y es complicado combinarlo con la vida cotidiana».
Desde niña lo tenía claro. Y en el Instituto fue la primera en decir que se iba a dedicar en exclusiva a la música. Una decisión que no fue comprendida por su tutor. Pero ella siguió adelante y hoy día tiene una consolidada trayectoria de la que obtiene su mayor satisfacción: «disfrutar del escenario».
«Te engancha»
Diferente es la situación de los tres cantantes, que tienen entre 28 y 35 años y una carrera prometedora por delante, que no acaba más que empezar. «Me considero una soprano joven, pero con gran experiencia». Así se define Dorota Grzeskowiak, que ha abarcado papeles de protagonista en óperas como 'El Teléfono' y 'La serva padrona', entre otras. Mientras muchos intérpretes salen de España, ella vino desde Polonia con un objetivo: «Más que fama, quiero prestigio por hacer bien mi trabajo». Y reconoce que, además de cualidades vocales, en esta profesión «hay que ser prudente, responsable y tener capacidad de sacrificio».
Andeka Gorrotxategi comenzó como tenor por 'hobby', pero «te engancha como una droga». «He tenido épocas de crisis porque es una carrera larga y dura pero siempre hay una esperanza». Ahora, tiene proyectos en marcha y sólo persigue que su trabajo guste al público.
Para el bajo Imanol Elizasu, esta experiencia ha sido todo un reto porque su carrera la ha orientado como pianista y director coral. «La voz no ha sido algo público». Piensa que «la formación artística está descuidada». Sin embargo, hace una autocrítica; «si los jóvenes no se acercan igual es porque no lo hacemos atractivo. Hay que saber enganchar». Eso han tratado con estos conciertos, que aunan juventud, talento y «pasión por la música».