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Domingo, 30 de abril de 2006
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DEPORTES
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Afán de superación
Cinco deportistas con diferentes discapacidades describen las satisfacciones y las dificultades a las que deben hacer frente cuando compiten en niveles 'normales'
Afán de superación
Superación. Manuel Blasco, en una prueba de atletismo.
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Correr, nadar o golpear un balón resultan actividades no demasiado complicadas a simple vista. Pero, ¿y si las personas que las practican carecen de una pierna o ambos brazos? Los obstáculos se multiplican. Con ello, los esfuerzos para solventarlos. El afán de superación se convierte en el mayor aliado de los deportistas que cuentan con alguna minusvalía. Su objetivo lleva de 'esponsor' la marca 'respeto' y su primer premio: ser uno más.

EQUIPO 'EL BOTXO' (VIZCAYA)

Fútbol Sala femenino. Sordas

Se llaman a sí mismas «novatas» porque hace sólo un año que iniciaron su andadura futbolística. La ilusión es la encargada de engrasar el motor de este grupo de quince vizcaínas sordas de nacimiento que visten los mismos colores que el Athletic cada fin de semana. Integradas totalmente en la liga federada de fútbol sala, aún recuerdan su primer partido. «A los nervios por el estreno se unían las caras de sorpresa que tenía la gente y que, todavía, suelen poner», señalan Venus Dapena y Oihane Aldekoa-Otalora, dos de las jugadoras. Con un árbitro que nunca había tenido un papel tan protagonista, sus partidos se salen de lo convencional. Además de utilizar el silbato de rigor, el colegiado debe agitar un pañuelo para señalar lo que ocurre sobre el terreno de juego. «Se lo tenemos que explicar por escrito cuando llegamos porque, de lo contrario, no nos enteraríamos de nada», explica su entrenador, Aitor Muñoz, también con problemas de audición.

El único instrumento que utilizan para comunicarse es el lenguaje de signos y, aunque el contacto con el resto de equipos es «casi nulo», a las integrantes de 'El Botxo' lo que realmente les atrae es el balón. «En el campo nos respetan como a las demás porque todas somos iguales», consideran. Últimas en la clasificación, sólo esperan mejorar a base de entrenamientos y que en el futuro puedan incorporarse nuevos equipos con esta minusvalía.



MANUEL BLASCO (ZARAGOZA)

Atletismo. Amputación de brazos y antebrazos

Manuel era un niño inquieto que se colgaba hasta de los árboles. Pero cuando tenía diez años, su vida cambió por completo. Se subió a un poste eléctrico y una descarga provocó que le tuvieran que amputar ambos brazos. Con trece centímetros de muñón, el mundo se le cayó encima. El apoyo de familiares y amigos le hizo seguir adelante. Empezó a correr por diversión y en 1992 acudió a Barcelona a ver las pruebas de atletismo. «Fue ahí cuando pensé: pero si estos no me ganan», reconoce. Las pistas se convirtieron a partir de ese momento en sus compañeras de viaje.

Se inició en las carreras de la Copa de Aragón y en las de la Ribera de Navarra, en las que competía con personas sin minusvalías. Las dificultades, no obstante, están a la orden del día. «Las curvas hacen que se me descompense el cuerpo y me vaya a la calle de al lado. Para tener más equilibrio corro con las piernas algo más abiertas, es decir, voy más bajo que el resto», explica. El miedo a un simple roce es otro de los inconvenientes. «Me he caído dos veces y me he roto la clavícula», apunta el atleta de 44 años, que aún recuerda cuando un participante le dijo: «¿Qué huevos tienes!». Su respuesta: «Me los he dejado en casa para ir más rápido».

A Manuel no le avergüenza desvelar que ha perdido la ilusión muchas veces. Aún así, se sigue esforzando y se declara un «luchador». Después de participar también en el campeonato del mundo de minusválidos, ahora se decanta por las competiciones 'normales'. «El nivel es otro y no hay problemas con las marcas», justifica. Seguro de sí mismo, recomienda a todas las personas con discapacidad la práctica de algún deporte. «Es donde las diferencias se hacen menores», considera.

FRANCISCO ÁNGEL SORIANO (VALENCIA)

Tiro. Paraplegia

Siete pisos de altura marcaron la vida de este asturiano de 56 años. Cuando tenía 26, trabajaba como montador de ascensores y un accidente laboral le dejó postrado en una silla de ruedas. La rehabilitación la llevó a cabo en Bruselas, donde practicó todo tipo de deportes. «Tenía que recuperar fuerzas», comenta. Allí fue también donde empezó a interesarse por distintas modalidades de tiro: con arco y pistola de aire comprimido. «Nunca olvidaré cuando me compré mi primera arma. Fue en 1981 y me costó 36.000 pesetas de las de entonces», rememora. Con ella alcanzó el primer puesto en el campeonato de Bélgica.

Un año después regresó a España. «Fue un duro golpe porque aquí no había nada de tiro que permitiese la participación de un minusválido», reconoce. Los tiempos cambiaron y se alcanzaron mejores niveles de integración. Francisco Ángel entró en la Federación Valenciana y comenzó a disputar torneos de tiro con arco en distintas provincias. «Quedarme en casa o ir al bar no era lo mío», explica. Una forma de pensar que mantiene. Aunque, según asegura, hay cosas que deberían mejorarse. «En los certámenes con pistola el reglamento tiene una cláusula en la que se establece que no se puede tener un punto de apoyo a la hora de tirar. Lo vergonzoso es que muchos consideran la silla de ruedas como tal», critica. Competidor nato, este deportista defenderá siempre que «hay minusválidos que pueden ganar a muchos válidos».

IBAI HERVÁS (VIZCAYA)

Natación. Amputación de ambas piernas

Desde que nació hace 28 años, para Ibai lo más importante es dejar claro que, a pesar de que carece de ambas piernas de rodilla para abajo, lleva «una vida normal». En la ikastola conoció a un nadador profesional que le introdujo en el mundo de la competición de braza. Empezó a entrenar por su cuenta hasta que en 1990 entró en el Club de Sestao. «Me recibieron con los brazos abiertos», recuerda. De repente, se encontró en campeonatos de Vizcaya y de Euskadi con «personas válidas». El único problema surgió con el Centro de Alto Rendimiento. «Creían que con una minusvalía no podías igualar las marcas y que ibas a retrasar el entrenamiento de los demás», asegura. El tesón le hizo mirar hacia delante y llegar hasta donde se propusiese.

Entre gestos de apoyo y miradas de sorpresa, este vizcaíno repetía cada día la misma hazaña. Caminaba hasta la piscina, se sentaba en el borde y preparaba sus piernas ortopédicas para zambullirse en el agua. Ahora, con las medallas de segundo mejor del mundo en 1.500 y de tercero en 400 conseguidas en Nueva Zelanda, donde participó en el nivel de discapacitados, ha colgado el bañador. «Cuando ves que viene gente mejor que tú, es normal que tomes esta decisión», reconoce. Aún así, su nombre siempre estará unido al deporte. Surf y patinaje son otras dos de sus pasiones.

FÉLIX FERNÁNDEZ (MURCIA)

Badminton. Amputación de brazo

«Lo que me he propuesto, lo he conseguido». Esta es la filosofía que rige la vida de este murciano de 36 años. Nació sin el brazo izquierdo pero su fuerza superó con creces esta minusvalía. Cuando tenía 12 empezó a jugar a fútbol con personas que carecían de discapacidad alguna. «Incluso llegué a Tercera División», señala. Un año «muy duro» en el que tuvo que demostrar a todos que él era uno más. «Los entrenadores les decían a sus jugadores que no me entraran fuerte e incluso les echaban la bronca si lo hacían. Me acuerdo que para que me trataran de forma normal, les tenía que calentar yo primero», rememora Félix. Tuvo pocas ayudas. Todo lo que ha conseguido lo ha logrado gracias a grandes esfuerzos. Por ello, tiene claro que «la ilusión nunca se pierde, de lo contrario, ya lo habría dejado».

Hace tres años que descubrió el badminton. Desde entonces, es miembro del Club Ciudad de Murcia y compite no sólo en pruebas para minusválidos, sino también a nivel 'normal' en la liga nacional. «La primera vez que fui, la gente se creía que no iba a llegar. Hay que demostrarles que una persona con un brazo menos puede hacer lo que se proponga», advierte. Entrena cuatro horas diarias y a pesar de que «la dificultad siempre esté ahí», Félix, que fue nombrado el año pasado mejor deportista de la Federación Española de Badminton para discapacitados, se pone una meta nueva cada año. Su «obsesión» para 2006 es la de convertirse en campeón de España. Si lo consigue, se ha comprometido a hacer el Camino de Santiago en bicicleta.



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