Se ha convertido en un lastre. Una rémora preocupante y alarmante. Por su culpa, el Athletic se ha condenado a pelear hasta el último momento por ganarse otra temporada en la máxima categoría. De nuevo la falta de gol, esa ausencia de puntería que acude puntual a su cita en los últimos encuentros, impidió al ordenado grupo rojiblanco poner en franquicia el marcador. Los remates y las oportunidades, de todos los colores, se sucedieron. Todas, con el mismo infortunado resultado: paradón de Doblas, córner o saque de puerta. Nunca gol del ayer cuadro visitante.
Quedó claro pronto que la maldición que persigue el Athletic no había cogido puente. Estaba en Sevilla. Después de aguantar el arreón inicial de un Betis comandado por un excelente Joaquín, surgieron los bilbaínos. Cómo no, con Yeste -ayer magistral-, Iraola y Urzaiz. Este trío se convirtió en el único sustento del grupo de Clemente. El resto se encargaba de mantener en pie el correcto muro construido delante de la portería de Lafuente.
Había pasado un cuarto de hora. Apareció el de Basauri, conectó con Iraola, que centró. En el área, el ariete de Tudela enganchó uno de esos cabezazos que le han hecho un hueco en la historia goleadora del Athletic. Doblas, que ya fue un 'ogro' en las semifinal de Copa, despejó el primer intento. También el siguiente de Orbaiz desde fuera del área, y el posterior de Yeste. Tres ocasiones en tres minutos. Agua en todas ellas. Ese hombre gol no aparecía.
Y la mala suerte siguió. No sólo por el extraño tanto verdiblanco -entró-, sino también porque un zapatazo que se sacó Iraola desde fuera del área no encontró la dirección correcta. La pólvora estaba mojada y las ideas escaseaban. Nada, ni en ataque ni en defensa.
Así, se llegó al descanso. Y Clemente buscó a su hombre gol, a Aduriz. Al artillero rojiblanco, que ayer regresó tras su lesión. Se le notó un tanto en baja forma y, para más 'inri', el guerrero Miguel Ángel le arrolló nada más entrar en el campo. Dolido, con una protección especial en su dañada rodilla, continuó. Al igual que se prolongó la sequía. Si no, que se lo pregunten de nuevo a Urzaiz -corroboró, una vez más, que es muy necesario en este equipo- y a Iraola.
Gusto por el segundo palo
Pero parece que la presencia de Aduriz da moral a sus compañeros. En su ausencia, 347 minutos, sólo un gol rojiblanco. Ayer, cuando sólo llevaba 20 sobre el campo, llegó el empate. Fue Lacruz, un defensa al que le gusta, le encanta más bien, colocarse en el segundo palo en las jugadas a balón parado. Después de un pim, pam, pum en el área del Betis, daba un valioso gol al Athletic.
Llegaba el empate. Sí, los bilbaínos habían salido a 'vencer', ésa era la intención de Clemente, pero el punto se debe dar por bueno. Y es que el equipo lo intentó, pero la falta de puntería evitó dar más aire a los vizcaínos.