Portugalete se tiñó ayer de rojiblanco gracias a los centenares de peñistas y aficionados que se acercaron al Polideportivo Zubi Alde para ver el encuentro del Betis-Athletic en una pantalla gigante. Los colores del conjunto bilbaíno sustituyeron durante varias horas a los habituales amarillos y negro que gobierna en la localidad jarrillera. Con el permiso de la sesión de trabajo de esta mañana, el acto central de este XXXIV Congreso de Peñas del Athletic, que organiza la Asociación portugaluja Harroak, atrajo a más de medio millar de gargantas que corearon al unísono durante una buena parte de los noventa minutos el nombre de su Athletic.
Las gradas se convirtieron en un hervidero de gentes de distintos sexos, edades y procedencias, pero todos ellos con un denominador común; el sentimiento rojiblanco. Juan Antonio Baibez es el mejor exponente de este sentimiento. Natural de Tomelloso, Ciudad Real -el hijo de la Felipa, que así le conocen todo el mundo- es un clásico de estos eventos. Representa a la Peña Manantial del Vino y lleva acudiendo a la cita anual de los peñistas desde la séptima edición. Solo se ha perdido tres encuentros.
Menos veteranas pero igual de fieles se confiesan Marisa Cuesta, Mari Jose, la primera de ella viene de Alcazar de San Juan, Ciudad Real y la otra de Zalla. Se conocieron en una cita anterior y este es su décimo encuentro juntas. Con el 1-0 en el marcador sacaron a relucir el coraje y el orgullo admitiendo que «en la segunda mitad vamos a achucharles hasta remontar».
«No quiero mirar»
Menos optimista se mostraba por aquel entonces el sestaoarra José Luis Ureta, quién lo veía «muy negro» antes de la reanudación. Para Montsu, una vecina de Portugalete, el problema no era la falta de esperanza sino el exceso de emoción. «Estoy aquí atrás porque no puedo verlo, prefiero no mirar», señaló.
Algo similar le ocurría a Ana Fernández, vocal de la peña organizadora. «No quería mirar a la pantalla, así que giraba la cabeza hacia las gradas. Aún así me he emocionado», confesaba a la vez que mostraba su agradecimiento a los cientos de personas que habían acudido a la cita. El gol de Mari Lacruz convirtió el desazón de la primera mitad en euforia y alegría. Zubi Alde explotó. A falta de pocos minutos para el final pocos parecían querer arriesgar el punto amarrado en busca de una quijotesca victoria. Patricia Saiz, Iraide Borau, Edurne Pérez, Patricia Beristain y Julen Lakarra, cinco jóvenes de Portugalete, así lo manifestaron a la vez que confirmaban que había «disfrutado».