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Domingo, 30 de abril de 2006
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GUIPÚZCOA
DEPORTES GUIPÚZCOA
Otro paso más hacia el abismo
El Eibar acabó perdiendo en el minuto 94 ante un Tenerife conservador que se encontró con el triunfo sin buscarlo Solabarrieta falló un nuevo penalti, el quinto de la temporada
Otro paso más hacia el abismo
DESOLACIÓN. Solabarrieta, que se cubre la cabeza con la camiseta tras ser sustituido, refleja el sentir del Eibar tras este nuevo revés. / JULIO CALLEJA
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EIBAR 0 - TENERIFE 1
Eibar: Rubén Falcón; Iker Garai, César, Manuel (Juan Domínguez, m. 68), Fagoaga; Markel (Magallanes, m. 68), Rafa; Solabarrieta (Arriaga, m. 71), Azkoitia, Manel; Iñigo.

Tenerife: Bernardo; Kirian, Almirón, César Belli, Héctor; Cocito, Jesús Álvarez; Cristian Álvarez, Ayoze (Leche, m. 76); Cristo (William, m. 88); Ángel (Toñito, m. 72).

Gol: 0-1. M. 94. CRISTIAN ÁLVAREZ culmina una contra llevada por Leche.

Arbitro: José Luis González, del colegio castellano-leonés. Amonestó a Héctor (m. 58)

Incidencias: 2.394 espectadores en Ipurúa en una tarde fresquita pese a que el sol también quiso estar presente en la cita. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Miguel López, quien fuera empleado del Eibar durante décadas. Manolo y Susaeta fueron los descartados por Javi Pérez. Los entrenadores Enrique Martín Monreal y Máximo Hernández estuvieron en la tribuna.

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El Eibar quería aprovechar la inyección de moral que le había proporcionado su triunfo en el feudo del Ciudad de Murcia para seguir avivando la llama de la esperanza, pero el Tenerife, uno de los pocos rivales directos que ya le van quedando al cuadro armero, quiso recordarle que esta temporada no parece haber milagro posible que le salve de caer por el precipicio. Los eibarreses, tanto los jugadores como los aficionados, lo dieron todo en el campo, pero eso no impidió que se diera otro doloroso e injusto paso más hacia el abismo. Como ha ocurrido ya tantas veces en el presente ejercicio, el rival de turno se llevó un triunfo sin merecerlo y, desde luego, ayer sin apenas buscarlo.

Ipurúa sigue enfadado con su equipo y no le está prestando la más mínima ayuda. Los armeros tampoco logran deshacerse de la maldición de los penaltis y esta vez le tocó fallar a Solabarrieta, uno de los integrantes de la plantilla azulgrana que más necesitaba marcar ante una parroquia que este año le ha sido esquiva. El ondarrutarra se veía con confianza. Arrebató el balón de las manos de Iñigo y lo puso en el punto de penalti. Soñaba con levantar los brazos y dedicar el ansiado gol a todos los aficionados, especialmente, a los que tanto le han silbado. Pero fue sólo eso, un sueño. El meta Bernardo le despertó con un rechace que el propio jugador ondarrutarra recogió y envió fuera. Corría la media hora de juego y hasta entonces el Eibar había puesto muchas ganas, mucho corazón, pero poco más.

Tendidos en el césped

Krauss sabía muy bien lo que había que hacer para no perder en Ipurúa y sus jugadores estaban aplicando con corrección la lección. Un férreo trabajo defensivo que no se estropeara con pérdidas de balón innecesarias. No contaban con el penalti en contra y la escuadra guipuzcoana no podía creer que la historia se repitiera y fallara el quinto de los ocho que ha tenido esta aciaga temporada a su disposición. Viendo cómo iba el partido, seguro que los chicharreros tampoco planeaban llevarse más que el puntito que habían venido a buscar, pero ya ven. Una contra bien llevada por Leche en el minuto 94 de partido cuando todo parecía conducir al 0-0 inicial, fue culminada con éxito por Cristian Álvarez dejando el ánimo de casi todos como los jugadores, tendidos en el césped.

Otra nueva foto que reflejaba de nuevo a la perfección la impotencia que se ha adueñado de este club en los últimos meses. Se ha hecho lo posible y casi lo imposible por buscar soluciones, pero nada ha funcionado. Después de más de tres meses se había conseguido ganar al Ciudad de Murcia y la esperanza, aunque fuera remota había renacido. Sin embargo, y con el público volcado pese a tanta decepción, los armeros no fueron capaces de doblegar a su enemigo.

Tras el penalti errado por Solabarrieta, el Eibar no se hundió. Buscó la portería contraria en los minutos que restaban hasta el descanso y en los de después. Iñigo tuvo el triunfo en sus botas tras internarse conconvicción en el área tinerfeña y optar por el disparo, que desafortunadamente se fue al lateral de la red. Arriaga tampoco supo enviar al fondo de la red un balón que le dejó franco Juan Domínguez.

Y mientras unos lo fallaban todo, Cristian Álvarez aprovechaba su opción de llevar al Tenerife hacia la salvación. ¿Qué envidia!



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