Una derrota más, y una jornada menos. La salvación ya casi no depende ni siquiera de un milagro. Tras la derrota de ayer ante un rival directo como el Tenerife, ni siquiera el más optimista puede pensar ya en que aún es posible la salvación. Bien es cierto que el Eibar no cuajó un gran partido, pero también hay que reconocer que no le está acompañando la suerte a lo largo de toda la temporada.
Javi Pérez compareció resignado en rueda de prensa, repitiendo el mismo discurso del último mes, aunque con la cabeza bien alta. «Lo hemos dicho muchas veces, y la gente tal vez no se lo cree, pero es verdad. No se puede trabajar más, buscar ganar más, como hemos hecho hoy, para que al final te pase lo de hoy».
El Eibar volvió a encajar un gol en el descuento, como ya le ocurriera en el partido ante el Almería. «Todos habéis visto el partido. Hemos trabajado para ganarlo, pero la tónica de esta temporada es que el trabajo no se vea recompensado con resultados».
La predisposición y la actitud de los armeros estuvo ayer a la altura de lo exigible, por eso Javi Pérez quiso insistir en que «no se puede reprochar absolutamente nada a los jugadores. También quiero agradecer el apoyo de la afición. Lo que sí tengo claro es que si hay que morir, moriremos matando, y os aseguro que en todos los partidos que restan vamos a salir con esta misma actitud, porque es lo menos que podemos hacer.
Penalti fallado
El guión de ayer ya se ha vivido en Ipurúa esta temporada varias veces. Se falla un penalti, se tiene n ocasiones, y finalmente el rival pone la puntilla en el último minuto. «Qué voy a decir. Hemos fallado cinco penaltis esta temporada, y eso no es por falta de calidad. Hoy lo ha tirado Solabarrieta porque se sentía confiado. Es un jugador que ha jugado en Primera y con la suficiente experiencia como para tomar esa determinacón. Lo ha fallado y ya está. El otro día tuvimos un poco de suerte en Murcia, pero lo que tengo claro es que si alguien ha hecho méritos para llevarse el partido de hoy, ése ha sido el Eibar».
Una jornada menos, pero mantener la confianza es cada vez más complicado. El aficionado parece haber perdido toda esperanza de salvación a estas alturas. «Tenemos que seguir. Mañana (por hoy) tenemos entrenamiento y habrá que ver cómo vienen los jugadores después de este 'palo'. Eso sí, yo voy a ser el primero en tirar del carro y es lo que voy a exigirles a ellos, aunque no hará falta incidir demasiado».
Por si alguien tiene dudas, Javi Pérez dejó claro que quien no se entregue no tiene cabida en este Eibar. «Si alguien no está dispuesto a luchar, no tendrá cabida en el equipo. Tenemos que tener, por lo menos, la misma entrega y acitud que hoy. Si hay que bajar, bajaremos, pero a tope».