El Darien tiene en su mano acariciar el ascenso con la punta de los dedos. En Granada, una ciudad en la que la leyenda se respira y casi se puede tocar, el equipo riojano puede quedarse a las puertas de la mejor liga del mundo de balonmano. El empate de ayer del Pozoblanco ante el Pilotes no altera el sueño de los de Suárez: todo sigue estando de su lado, y una victoria esta mañana (12.30 horas, por TVR) ante el Universidad de Granada permitiría que el 6 de mayo hubiera fiesta grande en Logroño si se vence al Villa de Aranda.
Granada, esa ciudad que un día se acostó musulmana y medieval y al siguiente se levantó cristiana y moderna, puede provocar un giro en el deporte riojano, dejando a un equipo de esta comunidad a media zancada de la élite del balonmano. Para ello, el Darien deberá superar al Universidad de Granada y a los nervios que puede provocar tan emocionante momento en unos jugadores tensionados con la responsabilidad que van a tener en cada acción.
Los pupilos de Suárez, y el propio entrenador, se acostaron ayer en un hotel de Albolote, a las afueras de la ciudad, sabiendo que su máximo rival había cumplido ante el Pilotes. Cuando llegaron las noticias de que el Pozoblanco había empatado, los rostros de la expedición no se inmutaron demasiado; la posibilidad de ascender este fin de semana se esfumaba por un gol, pero en ese momento todos sabían que ellos, y sólo ellos, tenían la responsabilidad de que el sueño se hiciese realidad. Una semana más tarde, pero la Asobal siempre puede esperar.
Para que esa espera no pase de la semana que viene tendrán que superar hoy a un equipo que no se juega nada y que, sobre el papel, no debería de ser rival. El Universidad de Granada es un equipo limitado que antes de que comenzara la liga estaba casi más preocupado del Campeonato de España universitario -que han ganado esta semana- que de la División de Honor B.
No obstante, esto es deporte, y aquí nadie regala nada ni de casualidad. Los jugadores del bloque universitario, poco acostumbrados a que la atención se centre en ellos, asumirían gustosos el honor de ser los que complicaron al Darien un ascenso a Asobal.
En el Darien, mientras, sólo se piensa en la victoria. Se hace desde que el entrenador asturiano reuniera a su plantilla el martes, analizara los fallos contra el Tolimar y, entre todos, decidieran pasar página. Desde que el equipo tinerfeño derrotara a los riojanos, el Darien no ha hecho más que esperar a que llegaran las 12.30 horas del último día de abril para desquitarse del desastre insular. Ese día y ese momento ya están aquí.