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Domingo, 30 de abril de 2006
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ECONOMÍA
IGNACIO LÓPEZ GANDASEGUI, PRÓXIMO PRESIDENTE DE GAMESA AERONÁUTICA
«Las cajas vascas no creyeron interesante el proyecto de Gamesa Aeronáutica»
Buscó a la Caja Castilla-La Mancha para comprar la compañía al no encontrar otros inversores en Euskadi
FUTURO. Ignacio López Gandásegui dice que la empresa mantendrá su sede en Euskadi, aunque sus órganos de gobierno son soberanos para decidir al respecto. / MITXEL ATRIO
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El pasado mes de diciembre abandonó su puesto como consejero delegado de Gamesa para retornar, tan sólo unos meses después, como líder de un grupo de inversores que acaba de adquirir, por 45 millones de euros, la división de construcción aeronáutica de la compañía. El que fuera proyecto industrial estrella del País Vasco en el inicio de la década de los 90, en el que el Gobierno vasco no sólo depositó esfuerzos y esperanzas, sino también muchos miles de millones de las pesetas de entonces, ha cambiado de manos y, al menos su propiedad, se ha alejado bastante. Ignacio López Gandasegui, que controlará personalmente el 20% de las acciones de la empresa y será su nuevo presidente, tuvo que salir fuera del País Vasco para encontrar inversores que creyeran en su proyecto de compra. Los encontró en Castilla-La Mancha.

-Resulta extraño que una empresa tan emblemática como Gamesa Aeronáutica no haya despertado el interés de otros empresarios vascos...

-Sí resulta curioso, pero ha sido así. No ha habido empresas o instituciones vascas que se hayan interesado por esta operación, aunque sí había firmas y cajas de ahorros de otras comunidades. No sólo la de Castilla-La Mancha, sino también catalanas, etc.

-Han surgido algunas voces críticas respecto a la ausencia de la Vital, la Kutxa y la BBK en esta operación. ¿Intentó usted contar con estas entidades?

-Sí, incluso mucho antes de decidirme yo mismo a liderar un grupo comprador. Cuando IBV adoptó la decisión de vender, siendo yo todavía consejero delegado de la empresa, hablé con las cajas vascas y les propuse que fuesen ellas quienes conformasen el núcleo accionarial.

-¿Y qué respuesta le dieron?

-Lo que me dijeron es que el proyecto no les parecía interesante. Punto.

-Esto es, como suele decir precisamente un alto directivo de una de estas cajas de ahorros, «todo resuelto, aunque negativamente».

-Vaya por delante que me parece que su visión es respetable. Además, en los últimos meses quizá también influyó en su falta de interés una cierta preocupación por el 'ruido' laboral que existía. No lo sé a ciencia cierta. Pero sí me parece que hubiese estado bien la presencia de las cajas vascas en el proyecto; aunque hubiese sido de alguna, no de todas; aunque se limitase a tener un 10%...

Mirar fuera

-El respaldo que no tuvo usted en el País Vasco para comprar Gamesa Aeronáutica lo encontró en la Caja Castilla-La Mancha...

-Ellos creyeron en el proyecto, lo analizaron y consideraron que era una operación rentable.

-Sin embargo, resulta extraño que una caja de ahorros tan... alejada se interese por una empresa con sede en Álava.

-La clave probablemente hay que buscarla en razones de confianza personal. En los proyectos participan empresas, pero los materializan personas. Mis relaciones con los directivos de la Caja Castilla-La Mancha y de su corporación empresarial eran muy buenas. Existía ya esa confianza, porque Gamesa y esta caja ya participaban juntos en la sociedad Icsa.

-Bien, es de suponer que el interés de la Caja Castilla-la Mancha será el del desarrollo industrial de esa comunidad...

-No hay intenciones de deslocalizar centros de trabajo de Gamesa en el País Vasco para trasladarlos allí, ni nada por el estilo. Tampoco se van a desviar actividades que correspondan a las factorías ubicadas en el País Vasco. Dicho esto, también hay que tener en cuenta que si ven alguna posibilidad de desarrollo en su comunidad, la aprovecharán. Castilla-La Mancha comienza a tener un desarrollo interesante en el sector aeronáutico. Airbus está ya en Toledo; Eurocopter, en Albacete y el aeropuerto de Ciudad Real también va a tener un desarrollo ligado a este sector.

-Está usted dibujando los trazos de alguno de los peligros que se han visto en esta operación. Puede que no haya desmantelamiento de los actuales centros ubicados en Euskadi, pero también puede suceder que las futuras inversiones se realicen fuera de aquí.

-La lógica dice que las futuras inversiones, cuando se hagan, se harán en aquella comunidad autónoma que ofrezca un mayor respaldo al proyecto. Espero, sinceramente, que sea el País Vasco.

-Según ha trascendido, en el acuerdo de compra de las acciones ustedes se han comprometido a mantener la sede social en el País Vasco.

-Eso es cierto. Insisto en que no hay razones para pensar en desplazar nada. Ni sedes, ni fábricas. Pero también hay que ser realistas porque los órganos de gobierno de la sociedad son soberanos para decidir ese tipo de cosas. Ese compromiso existe, pero si me pregunta si dentro de diez años las cosas van a seguir igual... Nadie sabe lo que pasará dentro de diez años. Pero, por ahora, no hay duda. Gamesa Aeronáutica seguirá siendo una gran empresa tractora de la industria vasca. Es más, creemos que dentro de algún tiempo, quizá en tres o cuatro años, se podrá valorar de forma positiva el hecho de que ahora haya un grupo de accionistas focalizado en este negocio y con ganas de apoyar su desarrollo.

El Gobierno, ausente

-Otra de las cuestiones que ha llamado la atención es el papel ausente que ha jugado el Gobierno vasco en todo este proceso de venta. Ni se le ha visto opinar o intervenir, y eso que Gamesa Aeronáutica fue una especie de 'niña bonita' de la era Ardanza.

-Es cierto que el papel que jugó el Gobierno vasco fue clave, determinante para que este sector sea hoy importante en Euskadi. Yo he percibido sensibilidad, respaldo a mi iniciativa y estoy seguro de que vamos a seguir teniendoles detrás de nosotros.

-El Gobierno podía, digamos, haber influido en las cajas de ahorros vascas para animarles a participar en el proyecto. Al fin y al cabo, dos de las tres cajas están también controladas por el PNV.

-Bueno... siempre se puede hacer más. Pero tampoco sé si eso era posible.

-Puestos a hacer cosas, también podía haber tomado una participación, aunque hubiese sido minoritaria. Al fin y al cabo, a través de Socade, ha invertido dinero en proyectos tan dispares como un periódico, un fabricante de palos de golf o una bodega de la Rioja Alavesa, por ejemplo.

-De eso se llegó a hablar en algún momento, pero nunca se concretó.

-El precio de 45 millones de euros que ustedes van a pagar por las acciones, a simple vista, no parece muy elevado para una empresa con 14 sociedades filiales, 2.700 empleados y una facturación superior a los 300 millones anuales.

-El precio siempre es algo relativo, pero además de esos 45 millones también hay que tener en cuenta que asumimos un endeudamiento superior a los 300 millones de euros.

-En el pasado inmediato pudo parecer que el interés de Gamesa por desarrollar su división eólica perjudicó a la filial aeronáutica. ¿Cree usted que este área de negocio debería haber realizado más inversiones?

-No hubiera sido recomendable crecer más, porque la división aeronáutica tenía ya un alto nivel de endeudamiento. Es una consecuencia de que varios programas aún no hayan entrado en producción comercial, pero sí han requerido ya inversiones cuantiosas. Por eso confiamos mucho en la rentabilidad de la empresa cuando esa tendencia cambie de signo.



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