No habrá votación. José Luis Rodríguez Zapatero pedirá a todos los grupos parlamentarios que respalden el diálogo del Gobierno con ETA tras comprobar que el alto el fuego es real, pero ha descartado someterlo a votación en el Congreso de los Diputados. El jefe del Ejecutivo no quiere volver a aislar al PP del resto de fuerzas que componen el hemiciclo, ni correr el riesgo de dar argumentos a dirigentes de esa formación para romper el frágil consenso fraguado con Mariano Rajoy.
Fuentes gubernamentales aseguran que el presidente y el líder de la oposición decidieron evitar la votación parlamentaria en una de sus últimas conversaciones. En el seno de La Moncloa, entienden que a Rajoy le resultaría casi imposible desdecirse ahora de lo que votó hace un año en el debate sobre el estado de la nación, cuando su grupo fue el único que rechazó la resolución del PSOE que habilitaba el diálogo del Gobierno con ETA si la banda dejaba las armas. Además, el Ejecutivo considera todavía muy complicado que populares y nacionalistas vascos se pongan de acuerdo.
Desde el anuncio del alto el fuego permanente realizado por ETA, Rodríguez Zapatero no quiere dar ningún paso que fuerce una discrepancia entre su Gobierno y el PP. Por eso ha ordenado a su Gabinete que ignore, «en la medida de lo posible», las palabras de los dirigentes más 'radicales', como José María Aznar, Eduardo Zaplana o Ángel Acebes. El jefe del Ejecutivo sólo tendrá oídos para las declaraciones «moderadas» de Rajoy y dejará a otros portavoces del PSOE que respondan a las críticas más duras del PP.
El presidente del Gobierno está convencido de que, más allá de sus propias estrategias, el líder popular es plenamente consciente de la importancia del momento y quiere estar a la altura de las circunstancias. En La Moncloa, incluso, dudan de que Rajoy informe a sus compañeros de filas del contenido real de las conversaciones que mantiene con el dirigente socialista.
Estrategia decidida
De hecho, el Gobierno apurará las posibilidades de mantener este consenso con el PP a pesar de los avisos que en los últimos días le han lanzado dirigentes de ese partido. En opinión del Gabinete, el momento más crítico de esta relación llegará cuando Rodríguez Zapatero anuncie que dará nuevos pasos hacia el diálogo con ETA.
Si la formación popular impone límites que no pueda asumir el Ejecutivo, eleva sus exigencias y trata de atar las manos del Gobierno, el líder del PSOE seguirá adelante con su 'hoja de ruta'. Prefiere ir de la mano del PP, pero, si no es posible, recabará el apoyo del resto de partidos y dejará solo a Rajoy. El presidente espera que ese escenario no se produzca, aunque confía más en su rival que en el partido que comanda.
El Ejecutivo aún no ha decidido si el Pleno sobre el alto el fuego coincidirá con el del debate sobre el estado de la nación. Destacados ministros son partidarios de separar ambas cuestiones porque no quieren que se fuerce un adelanto del diálogo sobre la tregua.
En cualquier caso, lo que tienen claro los responsables de La Moncloa es que, a pesar de los últimos episodios de kale borroka que se han producido, cuando Rodríguez Zapatero comparezca ante la Cámara Baja lo hará exclusivamente para anunciar el diálogo con ETA y pedir el apoyo de los grupos parlamentarios. La próxima semana, el presidente recibirá el tercer informe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado sobre la verificación del alto el fuego y espera que no difiera del resultado positivo de los dos anteriores.