Los trastornos de la conducta alimentaria se presentan a menudo como un camino sin vuelta atrás, pero Jesús Ángel Padierna y sus compañeros del Hospital de Galdakao saben bien que no tiene por qué ser así. En el libro, editado por la asociación Acabe Bizkaia, pretenden transmitir ese mensaje positivo: «Las narraciones de las afectadas y la experiencia de sus familiares nos han resultado estimulantes y esperanzadoras, por eso hemos decidido compartirlas», explican.
-¿A qué se refieren las enfermas cuando hablan de recuperarse?
-Para ellas, el concepto de recuperación no es simplemente volver a comer, como se podría pensar desde fuera. Significa recuperar un estilo de vida, la ilusión de tener una vida normalizada y una cierta esperanza de futuro: que no todo sea enfermedad. No se refieren a la enfermedad y la recuperación como el blanco y el negro, sino como un proceso: dicen que no pueden bajar la guardia, hablan de 'estar en recuperación'.
-¿Qué se aprende de la enfermedad al escucharlas?
-Sobre todo, es importante oír que la recuperación es posible de boca de personas que están luchando contra el problema y han avanzado. Además, hay que tener en cuenta que, de las veinte historias, unas quince no están escritas precisamente por casos suavecitos, sino por gente que llevaba unos 10 ó 15 años con la enfermedad. No se trata de personas a las que les dio por hacer una dieta durante una temporada.
-Hay quienes piensan que la anorexia es resultado de un capricho.
-Sí, hay una visión un poco superficial de que lo hacen porque les da la gana. Pero ninguna quería ser modelo, simplemente han hecho lo que hace un montón de gente, una dieta, sin saber que se podían quedar atrapadas. A veces se sentían mal por otros factores, habían sufrido un bache o atravesaban un periodo depresivo, y empezaron a pensar que, con la dieta, podrían controlar al menos una parte de su vida. Pero no sabemos por qué factores unas personas se quedan atrapadas y otras, en cambio, no.
-¿Cuántas afectadas se recuperan?
-Nosotros llevamos catorce o quince años y tenemos cierta perspectiva. Los libros hablan del 50% de recuperaciones, pero nuestra sensación es que la proporción es mayor. El 90% mejora en algún grado y quizá el 60 o el 70% se recupera, aunque por supuesto hay que hacerles seguimiento. Yo siempre destaco que se curan ellas, nosotros nos limitamos a ayudar.